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Oblak, dueño de Londres

Oblak pasó ayer del “outstanding” de Stamford Bridge al “amazing” del Emirates en los tabloides ingleses. De “excepcional” a “asombroso”. El nivel de los calificativos se empieza a agotar, tanto que ya parece cortito lo del mejor del mundo. “Lo es y no lo digo porque esté en mi equipo, lo digo por lo que hace cada día”, repetía reverencialmente Griezmann. Y es que Oblak es el dueño de Londres, de su espacio aéreo y de las áreas de dos templos como Stamford Bridge y el Emirates. En diciembre se despachó con un ramillete de milagros ante el, por entonces, pujante Chelsea. Con las yemas de los dedos llegó a desviar un disparo de Zappacosta que dio la vuelta al mundo. También le negó el gol a Morata y a Christensen. Los ingleses alucinaban. “Excepcional, lo repelió casi todo”, resumía The Times preguntándose si su cláusula de 100 millones no podía llegar a ser barata.

Reina, como Salah. No es exagerado. La semana europea se abrió en las islas con un torrente de elogios para el egipcio y se cerrará justamente con los vuelos de Oblak. Parece que a algunos asusta considerar al meta el mejor jugador del Atlético esta temporada. Por momentos se le han regateado halagos al esloveno por temer estigmatizarse como equipo pequeño, que depende de las manos del último recurso. Pero sólo es necesario acudir al relato completo del ejercicio. Del primer partido al último se aprecia una senda jalonada por sus estiradas. Hasta que espabiló Griezmann, Oblak ha sido el sostén y todavía lo es. Que se lo pregunten a Wenger. “Es de los mejores”, afirmó ayer entre dientes el francés, que hora y media antes se frotaba las manos por la insconsciencia de Vrsaljko y el poco temple de Simeone. Pero esos nervios no van con el hombre de hielo.

La nave atlética zozobraba sin lateral y sin técnico, pero Oblak acunó a la bestia hasta calmarla, otra vez en Londres. ¿Buena noticia? Por su puesto que sí, pero ya a estas alturas nadie duda de que el peligro de su marcha es más que palpable. Las jornadas continentales han dejado secuelas. Areola, De Gea, Buffon, Courtois, Keylor… Los partenaires del esloveno en las mejores porterías han ido dejando dudas por el camino y Oblak apenas ha dado un paso atrás. Ha salido reforzado. ¿Qué pasará? “Ni siquiera yo lo sé”, afirmaba el Iceman colchonero hace unos días.

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