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El Pepsi Center WTC fue testigo de 3 épicos conciertos en la CDMX

Esta semana pudimos ser testigos de 3 noches un tanto diferentes en la ciudad, pero que tenían como común denominador el sentimiento de fiesta que habita en el interior de cada una de las personas que visitaron el Pepsi Center WTC.

Lunes y martes, los recuerdos de la adolescencia #moderna se hicieron presentes con LCD Soundsystem y Franz Ferdinand, mientras que la noche del miércoles esos recuerdos que se archivan en la memoria fueron más allá de una o dos generaciones. Fue un momento donde muchas personas volvieron a soñar y a recordar esa década que le puso color a la vida y que fue testigo del nacimiento de distintas vertientes musicales que tomaban el uso de sintetizadores como punto de partida.

¿Y cómo no? ¡Se trataba de ErasureAndy Bell y Vince Clarke finalmente llegaron a la CDMX con un show muy peculiar donde todo giraba en torno a la luz y los movimientos corporales del mismo Andy, quien desde el inició intentó interactuar con el público completamente en español. Casi lo lograba, pero después de tener algunas fallas en el idioma decidió enfocarse única y exclusivamente en dar un show que vino a complacer los deseos de las personas que solían bailar con sus canciones en los 80.

La brecha generacional fue muy evidente durante los pasados 3 días y la de Erasuredemostró que, aún así pasen y pasen los años, el sentimiento de emoción y expectación sigue vigente. Fue como un reencuentro donde “Love To Hate You”, “Always” y “Sometimes” los hizo sentir vivos otra vez.

El concierto estuvo compuesto por 21 canciones y desde el inicio la banda fue muy clara y directa con lo que querían lograr a lo largo de la noche, ya que además coincidió con el cumpleaños de Andy Bell, quien después del encore regresó para que le entregaran un pastel, le cantaran el clásico Happy Birthday y nos dijeran adiós de la mejor forma posible con “A Little Respect”.

Este fue uno de esos shows diseñados para disfrutarse sin complicaciones, sin pensar demasiado, sin pretender ser experto y solamente dejarnos llevar por la naturaleza de la música. Justo así como sucedía en los 80.

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