Columnas

La guerra sucia después del debate

El domingo 22 de abril fue transmitido el primer debate, donde los candidatos a la presidencia tenían que demostrar sus habilidades y conocimientos mediante una serie de preguntas que se les fueron formulando, con ello los ciudadanos podía evaluar y así favorecer o no a su candidato favorito enlas próximas votaciones.

Sin embargo no es de asombrarse que estos debates se han vuelto una guerra política entre los candidatos con la finalidad de desacreditar públicamente a su contrario y poder desbancarlo de la posición en la que se encuentre dentro de las encuestas.

En este debate se puede apreciar claramente como todos los candidatos tratan de opacar a AMLO, el cual se veía inquieto y descontrolado, resaltaba su incomodidad, mientras que Anaya en todo momento trato de resaltar y demostrar que estaba informado y actualizado sobre los temas que se tocaron, por su parte el Bronco tuvo aciertos y respuestas congruente, hasta que dijo lo de cortar la mano.

Margarita Zavala, aunque contesto las pregunta, me pareció tibia y con propuestas influenciadas por su esposo el expresidente Calderón, mientras que Meade la misma postura priista de siempre, con cambio y promesas de buscar un mejor  país.

En este mismo lineamiento, los candidatos y partidos políticos esperaban que hubiera un cambio en las posiciones dentro de las encuestas, la gran sorpresa para todos es que ni con el debate ni con la postura reprimida de AMLO, las encuestas tuvieron variación.

Y como era de esperarse la guerra sucia comenzó, nuevamente salió a la luz una nueva acusación en contra el candidato del PAN, por una supuesta adquisición inmobiliaria de la cual Anaya está involucrado.

Es evidente que la ciudadanía está cansada de estos políticos mentirosos y corruptos que solo desean seguir en el poder, para continuar saqueando al país, empobreciendo más al pueblo mexicano.

También es cierto que los Mexicanos están cansados de ver siempre a los mismo actores en la serie de la política, donde brincan de un puesto a otro, buscando mantenerse dentro de los poderes federales, enriqueciéndose, acosta del hambre y la pobreza que sufre la ciudadanía, mientras ellos inflan sus patrimonios.

Esperemos que esta vez sea diferente y que si AMLO, gana la presidencia sea en beneficio de todos los mexicanos y no otro circo montado por el poder de este país para seguir controlando la política y los altos mandos.

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