Columnas

Andrés Manuel López Obrador; el lenguaje y la verdad

Se dice dentro de las exigencias del mundo globalizado; “hay que aprender inglés”, para estar en sintonía con las necesidades económicas y productivas actuales. López Obrador, no solamente no habla inglés, sino que desde los parámetros de esta civilización su ritmo es lento y su dicción incompleta, es decir, para algunos su habla es “chocante”, no sólo en el sentido de molestia, sino que genera extrañeza.

¿Por qué fastidia? Los analistas hablan de cierto racismo y menosprecio, pero otros –como un servidor –hablan de que el lenguaje de AMLO, si bien puede ser parecido al de un comediante –como abundan muchos por las redes sociales –no es eso lo que se censura, más bien el problema está en dos cuestiones: la primera, es que los imperativos económicos solicitan que los dichos y deberes de la gente, sean precisos, exactos, sin ambigüedades y sobre todo sin crítica.

En ese caso suele decir “la mafia del poder”, no por su repetición, sino porque AMLO, se hace convincente entre algunos sectores con esa frase y porque toca a los intocables, es decir, a toda esa normalización del lenguaje que usan quienes son políticamente correctos, como algunos medios de comunicación que expresan por ejemplo: “los empresarios crean empleos”. Palabras que dan la impresión de que todos los empresarios son “buenos” y que todos los empleos son igual a ellos.

La segunda: regresando al inglés –López Obrador –no lo hace y de ahí la cacería de brujas por su inoperancia lingüística para el lenguaje de los negocios. El señor López no lo mastica, pero si desayuna, come y cena con los hablantes adoloridos, de varias partes del país, cuyo dolor se ha producido al ser menospreciados por esa cultura basada en la visión anglosajona de la realidad.

AMLO, en sus pausas, en su aparente no decir, está manifestando algo, tanto en sus silencios como en la penumbra de su palabra. Lo que grita es: “no les voy a decir nada”. Así es la búsqueda de la verdad. Se tiene que invertir horas de trabajo, disciplina y exploración para sacar la verdad. De igual manera con López Obrador su mutis verbal, es una invitación a conocer otras maneras de platicar, valorar, sentir. Formas que están en las narrativas y en las verdades de un México agrario, doméstico, artístico, estudiantil, citadino, de amas de casa, de servidumbre, de maestros y de otros personajes que nos hacen falta no sólo saber, sino amar.

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