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El derecho a la lactancia pública

Hace un par de años, la imagen de la modelo Mara Martin, de Sports Illustrated, desfilando con su bebé en brazos, protegido éste con unos auriculares para que no le hiciera daño el ruido, mientras amamantaba, levantó un sin fin de argumentos sobre si se puede o no amamantar en público y si se puede o debe hacerse en el sitio del trabajo. Dado que el debate sobre el derecho a la lactancia pública todavía hoy no se resuelve, por tanto, está vigente.

Hay múltiples casos en la vida diaria sobre cómo se discrimina a la hora de amamantar: cuando una madre recibe a su bebé recién nacido con el consejo médico de darle leche de fórmula, los diversos actos ofensivos cuando una madre decide darle pecho a su bebé en lugares públicos, la sugerencia médica o familiar de un destete sin ninguna causa que lo motive y la prohibición a una madre lactante que necesite extraerse leche en un lugar privado y tranquilo para dejársela a su bebé y mantener su producción. Claro está, es decisión de la madre buscar privacidad para un acto tan íntimo, pero no debería ser sujeto a discriminación.

En esta discusión hay dos cosas claras. De seguro es un derecho amamantar. El punto es dónde. ¿Debe ser en público? ¿Hay opciones? En principio, a falta de prohibición legal expresa, está permitido amamantar en público.

Más allá de debate están los hechos. Hay que recordar que la mayoría de las leyes establece que las mujeres gozan de un permiso de maternidad que suele durar 3 meses. Sin embargo, al volver al trabjo, ese hecho choca con la recomendación de infinidad de pediatras y de la misma Organización Mundial de la Salud para que al bebé se le den exclusivamente, mínimo, 6 meses de leche materna. ¿Cómo conjuntar la vuelta al trabajo con el bienestar del niño? ¿Están las empresas preparadas para que las madres puedan dar pecho a sus hijas e hijos en el ambiente laboral? La evidencia demuestra que no. Recientemente Unicef, Save The Children y Fundación Arcor hicieron un estudio sobre las 500 empresas multinacionales más grandes del mundo, del cual resultó que casi la mitad incumple el descanso por lactancia, y el 37% incumple las licencias reglamentarias de 90 días, mínimo.

En el orden laboral, está el derecho de toda trabajadora madre de lactante para disponer dos descansos de media hora para amamantar a su hijo, en el transcurso de la jornada de trabajo, y por un período de doce meses desde la fecha del nacimiento, salvo que por razones médicas sea necesario que la madre amamante a su hijo por lapso mayor. En la práctica, la trabajadora entra una hora después o se va una hora antes. Los 90 días obligatorios de licencia, por maternidad, pueden extenderse si la trabajadora lo pide, sin goce de sueldo. En realidad, durante esos 90 días la trabajadora cobra una asignación similar del sistema de seguridad social. La empresa no le paga el sueldo, sino que lo hace el Estado.

Si se revisa detenidamente la legislación laboral, se verá que varios convenios colectivos habilitan guarderías o salas maternales, para que las mujeres no amamanten abiertamente. De esta forma, desde el Legislativo debe fomentarse que el gobierno de la República se atreva a abrir la discusión, para crear condiciones de justicia social en el trabajo y darle a las mujeres la certeza de que sus hijas e hijos accederán siempre a lo mejor.

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