Nacional Salud

Alerta de Hepatitis como problema de salud pública en México

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, en México se registran 24,000 casos de hepatitis A, B y C anualmente y, actualmente, 1.6 millones de personas están infectadas, cifra que ubica al país en el segundo lugar en América Latina, sólo por debajo de Brasil.

Los estados que más número de casos presentaron fueron Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Estado de México y Baja California Norte, donde se concentran 70% de los casos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis B es una infección hepática potencialmente mortal causada por el virus de la hepatitis B (VHB). Constituye un grave problema de salud a nivel mundial y puede causar hepatopatía crónica e implicar un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer hepático.

En consecuencia, la OMS estima que al menos 80% de los casos de cáncer hepático se debe a la falta de un diagnóstico oportuno, derivado de la escasa cultura de prevención en México, lo que dificulta el control de la enfermedad. El organismo internacional ha manifestado que la baja cobertura de las pruebas diagnósticas y del tratamiento es el problema más importante que hay que resolver para lograr los objetivos de erradicación mundial para 2030.

En el caso de la hepatitis, las manifestaciones clínicas no permiten diferenciar la tipo B de la causada por otros agentes virales y, por consiguiente, la esencial confirmación del diagnóstico en laboratorio.

Ante ello, Salud Digna, la asociación civil que contribuye a que cada día más personas tengan acceso a servicios de prevención y diagnóstico de calidad, en el marco del Día Mundial Contra la Hepatitis, a celebrarse el próximo 28 de julio, exhorta a la población a llevar a cabo una sencilla prueba de sangre para la detección oportuna de la enfermedad, a través de la cual se puede distinguir la existencia de alguna infección aguda o crónica.

Para la hepatitis B no hay un tratamiento específico, por lo que la atención se centra en mantener el bienestar y el equilibrio nutricional adecuado, especialmente la reposición de los líquidos perdidos por los vómitos y la diarrea. Una detección oportuna permite una mejor calidad de vida para el paciente y su familia.

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