Se lamenta el accidente aéreo de Michoacán
El presidente Andrés López Obrador lamentó «mucho el accidente de ayer en Michoacán, la caída del helicóptero en el que murieron cuatro personas: José Martín Godoy Castro, secretario de Seguridad Pública de Michoacán; Germán Ortega Silva, director del Seguro Popular de Michoacán; Humberto Suárez, piloto; Arturo Duclaux, piloto. A sus familiares, a sus amigos, nuestro pésame».
Indicó, «recibimos información de lo sucedido, como lo manifestó públicamente el gobernador de Michoacán. De todas maneras, se hacen las investigaciones correspondientes. Eso es lo que tenemos en cuanto a información».
Al preguntarle sobre el asunto del Coneval respondió «no descartamos su desaparición para ahorrar recursos, porque la verdad abusaron con la creación de todos estos organismos, crearon aparatos burocráticos onerosos sin beneficio, llenaron de oficinas, de instituciones supuestamente autónomas, independientes. Se puso de moda todo eso. Y existen instituciones, si se tiene el Inegi ¿por qué no el Inegi hace esa función».
Resaltó, «imagínense, más de 200 trabajadores y los de arriba bien servidos, sueldos de 200, hasta 300 mil pesos mensuales. ¿Por qué se optó por eso? Para simular. Aquí hablábamos de la creación, que fue de los pioneros en la etapa neoliberal, apoyado por la llamada sociedad civil, el instituto de la transparencia. ¿Cuánto se ha gastado en ese instituto? Tiene un presupuesto de alrededor de mil millones de pesos al año y resulta que en la época de más corrupción no vieron nada, se hicieron de la vista gorda».
Recalcó, «por eso los suelos elevadísimos, imagínense si se van a poner a cumplir con su deber si reciben 300, 400 mil pesos mensuales, se quedan calladitos y son capaces de hacer cualquier cosa. En el caso de este instituto, fue capaz de declarar la condonación de impuestos que hizo Fox como un asunto privado o mantenerlo en secreto siendo el instituto de la transparencia. Lo mismo con lo de Odebrecht: se prestaron a que no se diera a conocer la información».
Aseveró, «así como ese organismo, otros. Hace poco crearon, también con el impulso de la llamada sociedad civil, lo del instituto anticorrupción, inmediatamente un consejo, directivos, sueldos, oficinas, gasto, y resulta que la corrupción no era delito grave, Para qué crear un instituto anticorrupción si no modificas, primero, la ley y conviertes la corrupción en delito grave, todo era simulación, pura apariencia, era la manera de cooptar, para decirlo elegantemente; ahora, si lo decimos de manera coloquial, tendríamos que recurrir al ídolo de los conservadores, que de manera muy franca hablaba del maiceo».