Químicos que Matan : Diputado Pablo Trejo Pérez
Hay una crisis ambiental silenciosa que se desarrolla a nuestro alrededor. Las sustancias químicas, como el plomo y el nitrógeno, se encuentran en nuestro suelo, nuestro suministro de agua y nuestros productos domésticos, y suelen pasar desapercibidas, pero con resultados muy negativos.
Por ejemplo, apenas hemos comenzado a comprender la verdadera magnitud de la intoxicación por plomo, y su impacto en las enfermedades cardiovasculares y la capacidad de aprendizaje de nuestros hijos. No existe un nivel seguro de plomo en el cuerpo humano.
Y el plomo es sólo un ejemplo. El 60 % del nitrógeno de los fertilizantes se transfiere a nuestro aire y nuestra agua, destruyendo las poblaciones de peces, contaminando el aire y contribuyendo al cambio climático.
El cadmio, que se encuentra en las baterías, los dispositivos electrónicos y la pintura, puede causar insuficiencia renal y cáncer. En la mayoría de los casos, los pobres y vulnerables son los más afectados por la contaminación química.
Es hora de actuar en favor de un planeta libre de daños derivados de los productos químicos y los desechos.
Las sustancias químicas son necesarias para nuestro desarrollo. Nos permiten fabricar productos como medicamentos y fertilizantes. Son esenciales para tecnologías, como los paneles solares y las baterías, que necesitamos para lograr un futuro con bajas emisiones de carbono y hacer frente a la crisis climática. Y, en ocasiones, simplemente nos facilitan la vida.
Pero la forma en que producimos y utilizamos actualmente las sustancias químicas y esparcimos los desechos en todo el mundo (plásticos de un solo uso, aparatos electrónicos desechados, pesticidas obsoletos, contaminación atmosférica procedente de la industria y los combustibles fósiles) no sólo pone en peligro la salud de las personas, sino que también destruye la naturaleza y obstaculiza el logro de los objetivos de desarrollo sostenible.
Sin embargo, esta no es una situación para ser pesimistas. Tenemos ejemplos concretos de medidas conjuntas adoptadas en el mundo para eliminar con éxito contaminantes nocivos.
Esfuerzos globales han logrado quitar el plomo de la gasolina, y el Protocolo de Montreal ha detenido el agotamiento de la capa de ozono.
Para garantizar una gestión más sostenible y adecuada de los productos químicos, toda la sociedad debe seguir colaborando: la industria química tiene que invertir en una ciencia química verde y sostenible para anticipar, sustituir, evitar y prevenir los efectos adversos del uso en gran escala de sustancias químicas.
Los Gobiernos deben tener los conocimientos, la voluntad política y la capacidad para establecer límites con relación al uso de los productos químicos.
Y en nuestra calidad de consumidores y como sociedad civil debemos ser inteligentes: no todos los pr puoductos que parecen facilitar nuestra vida diaria son buenos para nosotros.
Debemos unirnos para regular el uso excesivo y la gestión segura de los productos químicos, y para garantizar que las comunidades de todo el mundo no vuelvan a caer en la pobreza debido a los impactos de la polución. Tenemos la responsabilidad de dejar a nuestros hijos y nietos un planeta habitable y libre de contaminación.
