Cuidemos el Agua : Diputado Pablo Trejo Pérez
En los últimos 50 años, a nivel mundial, el almacenamiento de agua natural ha disminuido en 27 billones de metros cúbicos debido a la degradación de la tierra, el agotamiento de las aguas subterráneas y la pérdida de humedales.
Por otra parte, desde 1970, 83 % de las especies de agua dulce han desaparecido, lo que indica un colapso más amplio de los ecosistemas que alguna vez preservaron los recursos hídricos.
Hoy en día, una de cada 10 personas vive en países que enfrentan grave escasez de agua y uno de cada cuatro niños experimentará estas condiciones de aquí a 2040. Los fenómenos meteorológicos extremos están haciendo que los ciclos del agua sean más erráticos.
Para 2050, casi la mitad de la población mundial podría verse afectada por sequías, que provocarán alteraciones en la agricultura y los medios de subsistencia. Debemos repensar la seguridad hídrica e ir más allá de las respuestas reaccionarias para lograr soluciones sostenibles. Aquí van cuatro ideas:
- Optimizar y adaptar el almacenamiento de agua. Es clave aplicar un enfoque híbrido que combine la infraestructura natural y construida.
- Aprovechar la innovación digital. La inteligencia artificial (IA), los sensores remotos y el monitoreo en tiempo real están revolucionando la gestión del agua. En Brasil, el seguimiento en tiempo real de las sequías, ha hecho que las respuestas gubernamentales pasen de la gestión de crisis a la preparación proactiva.
- Fortalecer la gestión y las asociaciones. Gestionar los riesgos hídricos requiere la cooperación entre los gobiernos, las empresas y las comunidades. De las 360 cuencas hidrográficas reconocidas internacionalmente; en sólo 41 de ellas existen acuerdos formales entre los países que las comparten. Sin una gestión sólida, los conflictos por el agua se intensificarán.
- Aumentar la inversión y el financiamiento. El déficit de financiamiento en materia de seguridad hídrica es impresionante: se necesitan 6.7 billones de dólares para 2030 y esta cifra aumentará a 22.6 billones de dólares para 2050. Los gobiernos por sí solos no pueden subsanar este déficit; es necesaria la participación del sector privado.
- El uso de nuevas formas de captación, almacenamiento, distribución y uso racional del agua, como las presas subterráneas o la cosecha de agua de lluvia, entre otras muchas.
Las soluciones inteligentes en materia de agua no sólo garantizan la resiliencia y la seguridad, también impulsan el desarrollo económico, crean empleos y preservan los medios de subsistencia.
El acceso confiable al agua sirve de apoyo a la agricultura, la energía y la industria, sectores que dan trabajo a millones de personas, especialmente en los países de ingreso bajo. La experiencia dice que ningún país puede alcanzar una prosperidad duradera sin asegurar su futuro hídrico.




