La Historia del PAN Doctor Plácido Morales Vázquez
De tantos encuentros que se dan en medios televisivos entre los partidos políticos nacionales, vi una pregunta, que habla por sí sola. El entrevistador Juan Becerra interroga al panista: “Cuál es el proyecto de nación del PAN tras su relanzamiento?”, y el panista balbuciendo dice, después de cantinflear: la división de poderes, división de poderes y ahí nada más se quedó, como si la división de poderes y su existencia no dataran de la Constitución del 24 y hubiera sido bandera de federalistas, reformistas, constituyentes del 17 y de ahí hasta nuestros días. Esta respuesta evidenció que no pudieron ni siquiera pergeñar un mínimo proyecto que los identifique.
Regresemos a la historia. El PAN nació como partido en 1939, como reacción al reformismo cardenista, lo que generó como a toda acción una reacción: la fundación del PAN entonces un grupo de presión, con fachada de partido, al que se afiliaron cuadros regionales representantes del conservadurismo católico, liberales tradicionales y algunos herederos del porfirismo refugiados en las profesiones liberales de la clase media y otros en algunos centros intocados por la Revolución como bancos, fundaciones en donde laboró Gómez Morín a quien ellos (los panistas) reconocen como su fundador.
Después de un hecho que sacudió los intereses del sector empresarial, la estatización de la Banca en medio de la crisis de la devaluación, sectores de la derecha empresarial con menos ideas y más intereses, iniciaron un proceso de participación más activa en las filas del PAN. A eso se le conoció en los años 80 como el neopanismo, de lo que resultó un híbrido que no solo desdibujó a esa derecha nacionalista, católica, tradicionalista muy apegada a valores y modos nacionales, para dar paso a un eclectisismo de menos ideas y mayor pragmatismo electoral, que le dio los primeros triunfos electorales relevantes y también causó un paulatino retiro de militantes y una ruptura de los llamados doctrinarios entre los que figuró Bernardo Bátiz.
