El Procurador General de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (PROFEDET), Plácido Morales Vázquez, evocó con profunda emoción la vida y obra de la maestra Fidelia Brindis Camacho, a quien definió como “una auténtica heroína de la educación y la comunicación en Chiapas»
Durante una reflexión personal en la que recordó su legado humanista y liberal.
El Doctor Plácido Morales Vázquez compartió que conoció a la maestra en la Secundaria de Ocozocuautla, Chiapas, en la década de los sesenta, cuando su vocación docente ya trascendía las aulas. “Convirtió la educación pública en un apostolado”, afirmó, al subrayar que frente al desdén por la enseñanza, el abandono de las bibliotecas públicas y la persistencia de la ignorancia, ella respondió con disciplina, estudio y compromiso cívico.
Hija del liberal italiano Don Francisco Brindis —avecindado e integrado plenamente a Ocozocuautla, quien adoptó el apellido Brindisi en honor a su tierra natal—, la maestra Fidelia heredó una profunda convicción republicana. Siempre elegante, con trajes sastre, abrigo impecable y el cabello recogido en un molote, hablaba con pasión de historia, cultura y del juarismo como ejemplo de viaje intelectual, formación ética y compromiso social.
El Procurador recordó que, en una época marcada por el varonismo, la maestra fue iniciada en la masonería y abrió brecha en el ámbito educativo hasta convertirse, gracias a su dedicación y trabajo serio, en la primera supervisora escolar de educación a nivel federal. Fundó el periódico “El Altruista” en Tuxtla y fue editorialista de El Nacional, desde donde impulsó causas progresistas como el voto femenino y la recuperación del discurso cívico de Belisario Domínguez.
“Fue siempre combativa y comprometida con las mejores causas de México”, expresó el Doctor Plácido Morales Vázquez, al recordar que, a su regreso a Ocozocuautla, la maestra se desempeñó como regidora y presidenta municipal sustituta, manteniendo intacto su espíritu de servicio.
Su muerte ocurrió en julio de 1972, a causa de un infarto, en el Panteón de San Fernando, durante la ceremonia luctuosa por el centenario del fallecimiento de Benito Juárez, figura a la que admiró profundamente y cuyo ideario defendió hasta el último momento.
El Procurador destacó que su legado no quedó en palabras: donó su acervo cultural para beneficio de educandos e indígenas, su casa para la creación de una casa de cultura y su finca de descanso para convertirla en albergue de comunidades indígenas.
“Su vida fue congruencia pura entre pensamiento y acción. Una mujer adelantada a su tiempo que hizo de la educación una causa permanente de emancipación”, concluyó el Doctor Plácido Morales Vázquez al rendir homenaje a quien, dijo, sembró conciencia y dignidad en generaciones enteras de chiapanecos.
