Ebrard, Sheinbaum y Encinas: fieles al plan de AMLO de hace 20 años
Otro de los elementos inéditos que ha marcado la carrera política de Andrés Manuel López Obrador es que se ha rodeado en sus distinta etapas de un equipo compacto de colaboradores y funcionarios, aunque los más críticos los calificarían de sus “fieles”. Hay por lo menos cinco personajes que desde su aventura como jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México, están ahora en posiciones claves del gabinete, en Morena su partido u otros gobiernos.
En el tramo por el desafuero en 2005 y la primera candidatura presidencial, López Obrador perfiló que prácticamente el gabinete capitalino asumiría las mismas posiciones al llegar a la presidencia; tras el resultados tan cerrado en la elección de 2006 y la movilización por el supuesto fraude, se estableció un «gabinete de sombra» donde cada uno de los funcionarios capitalinos «tomó posesión» de las respectivas carteras.
El equipo de alguna manera se fue diluyendo para 2012 y en el entramado para 2018 el tabasqueño «reconfiguró» su equipo compacto y a sus cercanos con nuevos nombres. Es así que del grupo que entró con él en el año 2000 quedaron realmente un puñado; como en el caso de Bernardo Bátiz, que trató de colocar en la terna para Fiscal General, “los astros” simplemente no se acomodaron. Quienes sí llegaron a una posición política son sin duda colaboradores claves.
Sin duda el primer nombre que salta a la vista es el de Marcelo Ebrard. La historia política es por muchos conocida desde los tiempos del Partido de Centro Democrático; cabe mencionar que el camino andado transcurre desde la Secretaría de Seguridad Pública, la de Desarrollo Social hasta ser el siguiente jefe de gobierno capitalino y ahora la Cancillería, posición por demás estratégica. Los futuristas lo colocan desde ya como la pieza fundamental para 2024.
El siguiente en la lista es sin duda Alejandro Encinas. Fue su segundo secretario de Gobierno y quien recibió la administración metropolitana ante el desafuero; para muchos el plantón de Reforma en 2006 solo fue posible ante “la colaboración” de Encinas como jefe de gobierno sustituto. Tras la odisea de la candidatura al gobierno del Estado de México, ahora está posicionado en una subsecretaría de Derechos Humanos en Gobernación desde donde se tienen altas expectativas en la materia.
Octavio Romero ha recibido críticas y señalamientos por su nula experiencia previa en el sector energético para ser ahora el director general de Petróleos Mexicanos. Pero pocos recuerdan que fue el Oficial Mayor del gobierno capitalino de López Obrador; además de que en los 12 años en la brega electoral fue alguien que nunca se despegó de los proyectos y de las encomiendas del tabasqueño: su mayor operador logístico y financiero.
Un caso sin duda especial es José Agustín Ortiz Pinchetti. Fue el primer secretario de Gobierno en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento en el lejano 2000; después fue considerado Secretario de Relaciones Políticas del llamado «Gabinete Legítimo» en 2006.
Ganada la elección, en el periodo de transición de 2018, fue parte del grupo que conformaría la llamada “Constitución Moral”; las condiciones políticas permitieron que fuera nominado y designado como el Fiscal Especializado para Delitos Electorales, Fepade, “el brazo ejecutor” para investigar y señalar a los que cometan faltas en ese ámbito.
Finalmente, y no menos relevante, es Claudia Sheinbaum como parte fundamental en el proyecto polìtico de Andrés Manuel López Obrador; fue su secretaria de Medio Ambiente y la responsable del proyecto y construcción del primer tramo de los segundos pisos en CDMX. También lo acompañó en 2006 y 2012, pero en 2018 optó por ser la aspirante a la jefatura de gobierno capitalina, para volverse la primera mujer en ser electa. Ante las suspicacias de que sería “una colaboradora” ha mostrado tener la suficiente autonomía en su gestión pero sin duda va en vías paralelas con el gobierno federal.
Alguno de ellos, o incluso todos, mantendrá vigente su proyecto y su legado político más allá de su gestión en 2024, pues como bien lo ha señalado, López Obrador terminará en tiempo y forma: tendrá que impulsar en su momento a quien pueda continuar y fortalecer la Cuarta Transformación.