Ciencia

La ONU asegura que, para el 2050, los efectos del cambio climático serán irreversibles.

El cambio climático sigue sonando a un mito para muchos, aunque sus efectos sean cada vez más palpables en nuestra cotidianidad. La pregunta que muchos tenemos, ¿aún hay tiempo? La ONU responde: tenemos hasta 2050 o el mundo se volverá en un lugar terrorífico.

El reporte de la ONU, Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, (GEO, por sus siglas en inglés) hace un llamado a abordar urgentemente los desafíos ambientales más apremiantes para poder alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y otros objetivos ambientales acordados a nivel internacional.

Para mediados de siglo XXI, alrededor de 6.3 billones de personas vivirán en ciudades.

Aparte del hacinamiento, la población que se dispara probablemente estimulará la propagación más rápida de enfermedades infecciosas y virus, desde la tuberculosis hasta la gripe. La disminución de los suministros de agua y el saneamiento inadecuado solo agravarán los efectos negativos para la salud.

En comparación con las áreas rurales, las ciudades consumen aproximadamente tres cuartas partes de la energía del mundo y producen la misma cantidad de emisiones globales de carbono. Por lo tanto, un aumento en la población urbana también ejercerá presión sobre las demandas de energía y generará más contaminación, lo que podría hacer que el aire sea tóxico para respirar, similar a la situación que se desarrolló en Beijing en la última década.

Según la Organización Mundial de la Salud, se estima que la contaminación del aire exterior causó 3.7 millones de muertes prematuras en todo el mundo en 2012. Esto solo aumentará a medida que las poblaciones urbanas aumenten y la contaminación empeore.

Para 2050, la cantidad de muertes causadas por la contaminación del aire aumentará, matando a más de 6 millones de personas, debido a que, además de los cielos más sucios, el clima más cálido acelerará las reacciones químicas que producen muchos contaminantes.

Hoy en día, 1.100 millones de personas carecen de acceso al agua. Y 2.500 millones de personas (36% de la población mundial) viven en regiones del mundo que sufren estrés hídrico. El veinte por ciento del PIB mundial también se produce en estas áreas.

Para el 2050, sin embargo, este número probablemente aumentará. Según el Instituto Internacional de Gestión del Agua, casi 2 mil millones de personas vivirán en países, principalmente en Medio Oriente y África del Norte, con una escasez absoluta de agua. Y para 2050, los investigadores del MIT dicen que 5 mil millones de los casi 10 mil millones de personas proyectadas en el mundo podrían vivir en áreas con estrés hídrico.

Aparte de la falta de agua potable, las poblaciones en estas áreas podrían no tener los medios para irrigar sus campos (amenazando el suministro de alimentos) o para otros fines domésticos, industriales y ambientales.

Actualmente, un tercio de los ríos del mundo y de aguas subterráneas para unos 3 mil millones de personas, se están yendo o desaparecen.

Si el mundo continúa pescando a su ritmo actual, todas las poblaciones de peces podrían extinguirse para 2050. Para combatir el problema, muchas organizaciones, incluidas las Naciones Unidas y la Comisión Europea, han tratado de imponer límites de captura a ciertas especies.

Las plagas de cultivos y los patógenos se propagarán a áreas más cálidas y secas donde antes no habían tenido problemas. El problema será especialmente grave en África y el sur de Asia, que también es donde se producen gran parte de los alimentos del mundo.

Los rendimientos globales de trigo, maíz y mijo bajarán. A medida que la cantidad de alimentos que estamos produciendo disminuya, la demanda aumentará. En este escenario de alta demanda, el precio del arroz y el maíz se duplicará.

Cada año, perdemos una gran parte de la selva tropical, el mismo lugar donde obtenemos muchas de nuestras drogas que salvan vidas, a la deforestación, la mayoría de las cuales es causada por la tala y la agricultura. A este ritmo, entre un tercio y casi la mitad de la selva tropical desaparecerá para 2050.

A medida que los árboles, los animales y el hábitat desaparecen, también lo harán la fuentes de medicinas que combaten enfermedades como el cáncer, lo que provocará un déficit en su producción.

En este momento, las infecciones que ya no responden a los medicamentos que una vez usamos están matando a 700,000 personas al año. Para el 2050, ese número alcanzará los 10 millones de muertes cada año.

El problema de las bacterias resistentes a los antibióticos se ha exacerbado por el hecho de que los médicos y farmacéuticos de todo el mundo las distribuyen libremente y los agricultores de todo el mundo las utilizan generosamente en sus cultivos y las agregan a la alimentación animal, incluso cuando los animales no están enfermos.

La malaria se expandirá, así como el dengue y la fiebre amarilla. Además, el cólera se propagará por falta de agua potable.

Se espera que los niveles del mar en todo el mundo aumenten aproximadamente un metro para 2100 si las emisiones de carbono continúan sin controlarse. Sin una planificación adecuada, las ciudades costeras del mundo serán devastadas. Si los niveles del mar suben solo medio metro, muchas personas perderán sus hogares. Las ciudades perderán activos valiosos.

Mientras más se calientan los océanos, el hielo marino del norte comienza a derretirse, el nivel del mar también aumentará, lo que aumentará la frecuencia de las inundaciones en todo el mundo.

Tal vez el mundo como tal no acabe. Pero si terminará como lo habíamos conocido. Y el escenario no será sencillo para las nuevas generaciones. Estamos a tiempo para evitar una catástrofe mayor.

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