Abren las puertas del PRI a AMLO y MORENA
Mejor no podía resultarle al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y al presidente Andrés Manuel López Obrador, la postulación del gobernador de Campeche Rafael Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” como el aspirante más fuerte a suceder a Claudia Ruiz Massieu en la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Moreno Cárdenas en las esferas políticas es la elección que dejaría a Morena y López Obrador la estructura territorial del tricolor, que con esto “enterraría finalmente” las aspiraciones de resurrección del PRI en las venideras elecciones que serán el termómetro para conocer que tan posicionado se encuentra Morena en el mapa político del país, o habrá cambios significativos tras el cambio en el poder.
El proceso de sucesión en el otrora parido dominante en México, se empañó aún más con la renuncia de José Narro Robles a su militancia y aspiraciones a dirigir al Revolucionario Institucional, denunció que «existe un preferido de la cúpula del PRI, el candidato oficial de los gobernadores y de quien fue hasta recientemente, el jefe político del partido. Por si eso fuera poco, son groseros los indicios de intervención del gobierno federal en la misma dirección”.
Los análisis políticos refieren que “… si el PRI se juega su existencia (su base electoral es en promedio de 11%) en la designación de una dirección que reagrupe y no divida, todo parece indicar que el PRI está en rumbo de extinción. La demanda penal del exgobernador oaxaqueño Ruiz Ortiz contra el gobernador de Hidalgo Omar Fayad, y la candidata a secretaria general por la planilla del exgobernador campechano Alejandro Moreno Cárdenas Alito puso un punto de no retorno a la fractura”.
Detallan, los indicios son claros la disputa por el PRI entró en la zona del derecho penal. Lo de menos es que esa demanda no prospere, a menos que el sistema de judicialización electoral del gobierno de López Obrador aproveche la oportunidad que le presenta la denuncia de Ruiz Ortiz para darle “un empujoncito al PRI para echarlo al precipicio”.
El PRI ha demostrado en el Senado la astucia para construir un bloque opositor con el menguado PAN y el PRD rumbo a su disolución, pero con bancadas que han impedido la mayoría calificada, en tanto que en la Cámara de Diputados los priístas carecen de liderazgo político y estratégico, prefieren ver por su propio futuro con acuerdos con Morena, además de que no hay malicia política para potenciar las fracturas en la mayoría morenista.
Aquí radica la importancia de que sin el PRI como partido activo y opositor, sin unión ni atención a su militancia, el escenario político es más que propicio para que las huestes de Andrés Manuel López Obrador, conserven tranquilamente por lo menos dos sexenios más el poder, la denuncia de Ruiz Ortiz mostró un escenario sin entendimiento que sólo va a dispersar el PRI en pequeños grupos de poder que se aliarían a Morena y quizá al PRD para “traer agua a su molino”.
Basta recordar que el PRI siempre ha perdido cuando piensa en función de intereses individuales y ha sobrevivido cuando asume un pensamiento estratégico,
Tanto es el interés del actual titular del Ejecutivo federal López Obrador de cristalizar este objetivo, que durante la pasada reunión que tuvo el pasado 5 de junio en Palacio Nacional con gobernadores priistas, les pidió abiertamente el apoyo a Moreno Cárdenas “Alito” (por su cercanía al presidente), en caso contrario se atendrían a las consecuencias, esto tiene como finalidad contar con un aliado político a quien controlar desde Palacio Nacional, para consolidar modificaciones en la Constitución, menguar al PAN que asumiría la verdadera oposición, de ahí la importancia de que Rafael Alejandro Moreno Cárdenas asuma la dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI).