Necesaria autonomía e independencia al evaluar eficiencia de programas sociales
Especialistas e investigadores que participaron en el seminario sobre autonomía de los órganos de evaluación y fortalecimiento democrático de la Ciudad de México, coincidieron en la importancia de lograr una verdadera autonomía en los órganos de evaluación nacional y local para detectar los avances, y subsanar posibles errores en la aplicación de programas sociales, de tal manera que se logre el bien común.
En la primera mesa de este evento, el investigador de El Colegio de México, Julio Boltvinik Kalinka, reiteró que “un organismo que evalúa y que su titular puede ser removido por el Ejecutivo federal o local está atado de manos, por ello la necesidad de que éstos sean totalmente independientes, evaluar es criticar, es valorar lo positivo, los organismos evaluadores tienen que ser autónomos, ya que de otra manera no tienen ni la distancia ni la independencia para trabajar”.
Apuntó, debe haber una separación entre quien opera el Poder Ejecutivo y quien lo va a evaluar, se debe analizar el tema de las recomendaciones vinculantes y el nombramiento de los consejeros del Evalúa, para ello debe haber un grupo independiente que haga la convocatoria para revisar que se cumplen con los requisitos, de tal manera que el procedimiento general que está en la Constitución se cumpla.
Comentó, “el Coneval no ha cumplido sus funciones de evaluación, dejó que sean los organismos operadores los que se autoevalúen o que contraten organismos que los van a evaluar, no sé si fue porque no les dieron suficiente presupuesto, si le das poco presupuesto lo matas, porque el que tiene dinero es el operador y al final programas como Oportunidades, Prospera y Progresa siempre se autoevaluaron”.
Mientras que la coordinadora general del Centro para el Aprendizaje en Evaluación y Resultados de América Latina y profesora del CIDE, Gabriela Pérez Yarahuán, manifestó “la evaluación debe ser independiente, porque el interés público está por encima del interés político, además de que esta investigación aplicada debe ser útil y estar blindada de sesgos ideológicos o políticos, que tenga un espacio seguro en el que investigadores y evaluadores puedan discutir los hallazgos y sus implicaciones”.
Destacó, “en materia de evaluación la meta es lograr la independencia para que los hallazgos sean objetivos y predomine un criterio científico transparente, elaborado con libertad y objetividad, aquellos gobiernos que no evalúan están condenados a cometer los mismos errores del pasado y perder oportunidades para lograr el bien común, sin embargo siempre han existido obstáculos para construir una estructura adecuada para evaluar la acción pública”.
En tanto, la consejera Ciudadana del Comité de Evaluación y Recomendaciones del Evalúa, Myriam Cardozo Brum, pidió al Congreso local trabajar en un nuevo diseño para que las recomendaciones del órgano evaluador sean vinculantes, “pensemos en cuáles son las condiciones que deben establecerse o los requisitos para que efectivamente ese carácter vinculante se cumpla en la práctica y no suceda como en el Coneval que tiene que estar negociando a través de la Secretaría de Hacienda la manera de convencer a los evaluados a que utilicen las recomendaciones”.
Reiteró que en la CDMX se debe incentivar la idea de la evaluación como aprendizaje, es decir, que no se vea como una sanción; que exista una ley reglamentaria cuanto antes, seleccionar evaluadores prestigiados por su conocimiento y su probidad ética para que hagan recomendaciones objetivas, así como involucrar a los funcionarios desde el inicio de la evaluación para dar voz a los que están a cargo de los programas y recuperar las percepciones de los usuarios, es decir, de las organizaciones sociales para lograr una verdadera gobernanza.
El legislador federal Ernesto Palacios Cordero, indicó que la autonomía en los órganos de evaluación ejerce una función de contrapeso, que necesita especialización por ser de vital importancia para la sociedad, no para los gobiernos o los poderes públicos, de tal forma que logre resultados objetivos e imparciales.
Planteó como una función relevante de dichos organismos activar alertas cuando se visualicen posibles distorsiones en la política social. “Hay que decir también lo que no ayudaría, por ejemplo que un organismo autónomo preserve el statu quo en una sociedad, ciudad o país marcado por la desigualdad brutal, no puede haber democracia sin derechos económicos y sociales, no puede haber avance si no avanzamos en transformar la desigualdad”.