Operación gringa invadiría méxico
BLAS A. BUENDÍA
Reportero Free Lance
filtrodedatospoliticos@gmail.com
El enunciado “juvenilmente menesteroso” que articulara el presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico entre las dos fronteras más importante del Continente Americano, tiene como implícita la estrategia de invadir territorio mexicano y hasta cometer un magnicidio con la intervención de sicarios.
La Operación Gringa, estaría encabezada por las tropas del Ejército norteamericano en colaboración con agentes del FBI y de la DEA, no solo por tener injerencia directa en el combate a las drogas, sino que coyunturalmente ha abusado de su poder omnímodo, con la venta y distribución de estupefacientes a nivel mundial, así como la venta clandestina de armamento bélico para desestabilizar a toda clase de gobiernos democráticos o de cualquier otra tendencia ideológica.
Pero ese no es el problema, el verdadero problema está en quién provocó esta situación binacional, bajo tintes perversos de conveniencia personal, y con claros tintes para borrar un cartel y favorecer a otro. Aquí es donde aparece en escena ALFONSO DURAZO MONTAÑO.
Según fuentes de “digno crédito”, aseguran que en esta guerra del tráfico de estupefacientes, ha creado un estatus de terror en los estados de Sonora, Chihuahua, Durango y Sinaloa, predominando no solo el Cartel de Sinaloa, sino también el Cartel del Pacífico, en el estado de Sonora surgiendo su brazo armado el Cartel Gente Nueva, todos integrado por hij@s de reconocidos narcotraficantes encabezados por Joaquín “El Chapo” Guzmán, influyendo con la reaparición pero con la utilización de “bajo perfil”, del célebre capo Rafael Caro Quintero, entre otros que combaten espacios provinciales o internacionales, así como Nemesio Oseguera Cervantes alias «El Mencho».
En su tiempo, Miguel Ángel Félix Gallardo y Ernesto Fonseca Carrillo, todos considerados de los narcotraficantes más famosos de México, motivo por el que Miguel Ángel Félix, fue apodado como «jefe de jefes» durante la década de los 80’s, cuando predominaba el PRI en el poder con sus presidentes Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari.
Hoy, la masacre de Chihuahua, no es propiamente el modelo a seguir de los «Barones del Narco», es decir, se ha cambiado a un nuevo modus operandi que traza nuevos parámetros y lineamientos, que rompe «códigos», todo por la disputa del poder y el territorio, entre las bandas de narcotraficantes que a sangre y plomo, pelean el control de las plazas.
Todo ello –trascendió- ante la falta del control constitucional, la inacción de las Fuerzas Armadas, por parte de su Comandante Supremo, así como la carencia de una verdadera Policía de Investigación Científica, sumado a infinidad de funcionarios de diversos niveles, que han sido sobornados con fuertes cantidades de dinero sucio, coludiéndose con “gente del mal”.
La cereza del pastel -frase popular con la que se habla de los privilegios que puede traer cierto acontecimiento-, no solo termina ahí, sino se torna mucho más peligroso de lo que se imaginan los propios funcionarios de la Seguridad Nacional.
Fuentes de información emanadas de los Poderes Legislativo y Judicial, advierten que al narco no le fue sustantiva la Ley de Amnistía decretada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, sino existe la seria amenaza que “su cabeza rodará en cualquier momento”, por traicionar acuerdos furtivos hechos por sus subordinados quienes a su nombre han pactado con figuras del crimen organizado, para evitar ser deportados y enjuiciados por las leyes norteamericanas. O bien, para tener el control de ciertos territorios y zonas, previo pago de millones de dólares.
Es por eso, aseguran, que López Obrador, tuvo que reforzar su seguridad en todo momento cuando se presenta en público o se traslada haciendo giras por todo México, ya que lo consideran “un legítimo traidor” por doblegarse, ante la fuerte influencia del presidente norteamericano Donald Trump, pero más aún por creer las novelas creadas por su Secretario de Seguridad Alfonso Durazo Montaño, que un día y el otro también se mete en problemas graves con una falsa Estrategia de Seguridad sin rumbo alguno, pero si con muchos sobornos de por medio.
Aparejado a lo anterior, el Estado mexicano zozobrará en una ola de terror y muerte. Se presume que en esa Operación Gringa con la colaboración doméstica del narcotráfico mexicano, secuestrarán a líderes sindicales principalmente el ferrocarrilero (Víctor Félix Flores Morales), ya que espías de las fuerzas de inteligencia del FBI y la DEA, han detectado que furgones son utilizados para transportar millones de toneladas de cocaína y anfetaminas sin ninguna fiscalización por parte de las autoridades de ambos países. “¿Quién cuida de las vías del ferrocarril en México, internándose en zonas selváticas o desérticas?”, es la constante interrogante.
Dentro de esa misma operación, trasciende la programación de una «intervención» gringa de «cuando menos» tres horas a territorio mexicano en los cruces fronterizos de Chihuahua, Sonora y Tamaulipas, con la justificación del endeble combate al narco por parte de autoridades mexicanas, y derivado de la masacre sufrida por ciudadanos norteamericanos, en este caso la Familia LeBaron.
De consumarse una inminente invasión norteamericana, esta acción traería beneficios para el multimillonario huésped de la Casa Blanca, para su futura reelección en el cargo de la Presidencia de Estados Unidos.
El ambiente sórdido y socio-político, tanto en la Unión Americana como en territorio mexicano, se ha tensado y enrarecido, en un contexto lleno de aristas, especulaciones y rumores ya que los cárteles del narco, al disputarse por el control de sus territorios, han cometido actos de lesa humanidad, al no perdonar la vida de niños, niñas, mujeres y jóvenes.
El presidente López Obrador ha preferido callar y eludir su responsabilidad para abordar en sus mañaneras el tema del narcotráfico, que ha sido un común detonador con pronósticos de “un mal presentimiento”, entre las tropas del Ejército y los elementos de la Marina, ya que han sido sistémicamente despreciados por el actual Jefe del Ejecutivo federal, ponderando las tareas que realiza la “Guardia Nacional”, quien cuan «Frankenstein» de la Seguridad, no funciona adecuadamente, pues es una mezcla OBLIGADA, de Policía Militar, militares de diversas armas, así como Policías Federales, que no tuvieron otra opción que «apechugar» su nueva nomenclatura y propósito.
Andrés Manuel López Obrador –que inició una intensa lucha por destruir la vida republicana y democrática de la nación por su mesianismo de izquierda desorganizada-, en medio de todo este narco-tsunami, surgen los fantasmas del mal, sumiendo al país en una anarquía inminente que sus seguidores y él mismo no quiere ver.
Se asegura que México vivirá en su entorno político un inminente magnicidio porque López Obrador no satisfizo las demandas de los carteles de la droga, dejándolos a su suerte, pero bajo la consigna de operar a manos libres sin la intervención de cualquier autoridad que pudieran considerarse un obstáculo, creando así un monstruo de mil cabezas donde cada una quiere mandar.
La masacre de Chihuahua y los sicarios
Nueve mujeres y niños de la comunidad mormona de LeBarón, con doble nacionalidad estadounidense y mexicana, fueron masacrados (el lunes 4 de noviembre 2019), por presuntos miembros del crimen organizado en el norte de México.
El viernes 8 de noviembre, en las inmediaciones de donde se efectuó la masacre fue detenido por personal de la 45 Región Militar, Fidencio Alejandro González Esparza, originario de Durango, quien al parecer se encargó de video grabar los momentos dramáticos del exterminio y dijo al inicio pertenecer al Cartel de la Línea pero al ser interrogado, cayó en contradicciones, y demandando garantías especiales para ser un “testigo protegido” y evitar su “coparticipación” en estos sucesos.
Sin embargo, el detenido refiere que él se quedó en el área donde fue el atentado a la Familia LeBarón por órdenes de Freddy Calles Romero alias “El Tolteca” de “Gente Nueva”, y mencionó que fue este sujeto el que ordenó el operativo en contra de las mujeres y los niños, supuestamente en represalia por la muerte de «El Misa» en Hermosillo, Sonora, y menciona que «El Tolteca» se fue a esconder a Madera, Chihuahua donde se encuentra “El Jaguar”, y quien es protegido de «Aparicio» el jefe de la policía estatal de Chihuahua, Fidencio Alejandro González Esparza
Se tienen datos de fuentes fidedignas que desde un inicio se pretendió involucrar de forma deliberada al grupo de “Los Salazar”, también originarios de Chihuahua y asentados en Sonora; sin embargo, derivado de ésta detención, ahora se cambia de dirección, y se pretende involucrar al Cartel de la Línea (de Juárez) en los hechos, lo cual es una “cortina de humo” y totalmente fuera de la realidad porque, el detenido se ve claramente «aleccionado», y surge de la nada para busca distraer la atención sobre ese grupo delictivo y provocar una limpia en esa zona ayudando por los norteamericanos.
Al mencionar a «El Tolteca», como quién llevó a cabo la ejecución, se desvirtúan los hechos y se ve a integrantes de Gente Nueva interviniendo en la muerte de los LeBarón, queriendo culpar al Cartel de la Línea, cubriendo así acuerdos de Alfonso Durazo con este cartel, y los Tequileros así como al alcalde de Agua Prieta, Jesús Alfonso Durazo Montaño (pariente del Secretario de Seguridad) con su aliado Marcos Paredes Jr., actual jefe del Cartel del Pacífico.
Marco Antonio Paredes Ponce, (a) “El Junior”, es el Jefe del Cartel del Pacífico que ha sentado sus reales en Sonora y controla el trasiego de droga desde la costa de Sonora hasta la frontera y pretende abrirse paso en los municipios de Janos, Galeana, Casas Grandes, Ascensión y Juárez del estado de Chihuahua. Todo ello con la aprobación de Alfonso Durazo, actual Secretario de Seguridad.
Elmer Guadalupe Córdoba Torres, “El Plumas”, es el jefe de sicarios del Grupo Gente Nueva. Anteriormente operó para el grupo armado de Benito Portillo en áreas de Choix El Fuerte y Bacayopa, donde lideró a otro grupo armado, contra otros gavilleros que controla Lemo Núñez, operador de “Los Quintero Páez”.
Se suman otros presuntos criminales: Francisco Arvizu Márquez, “El Jaguar” y/o “El Calzones Meados”, encargado de la Mesa Tres Ríos y el Largo Maderal. Protegido permanente por Oscar Aparicio, jefe de la Policía Estatal en Chihuahua, y Cesar Augusto Peniche Espejel, Fiscal del Estado de Chihuahua, ambos colaboradores del gobernador Javier Corral Jurado.
«El Cholo”, encargado de Sahuaripa.
Heriberto Peña González, “El Furcio”, era el encargado de Yécora y cuñado del presiente municipal del lugar.
Leonel Toscano, “El tigre” y/o “Un gato más o gata”; y…
Armando Lamadrid y/o Vik Andrade, “El Delta”, jefe de sicarios en Agua Prieta, a quien se acusa de golpear y robar a gente inocente de ese municipio.
En torno a toda esta investigación apareció un comunicado que hicieron llegar a la milicia los del Cartel de la Línea donde se deslindan por completo del personaje detenido que video grabó la masacre, y de lo que son sus afirmaciones.
Para aclarar todo lo que se dice sobre las muertes de Bavispe, “nosotros no somos responsables de ninguna de esas muertes y quieren culparnos porque no hallan qué hacer para salvar su cuello”.
Los encargados de esos pueblos es la Gente de Agua Prieta liderada por Marco Antonio Paredes Ponce, “El Marquitos”.
Masacre de niños y mujeres con 1,700 cartuchos
En el lugar de los sucesos, personal de SEDENA encontró diseminados más de 1,700 cartuchos quemados. La ejecución tuvo una estrategia donde los sicarios, hicieron tiros laterales bajos y participaron cuando menos cuatro tiradores, quienes al final quemaron a sus víctimas, siendo operadores del Cartel Gente Nueva.
Como dato adicional, es interesante puntualizar que el señor Adam Langford abuelo de los niños asesinados, fue alcalde de Bavispe, quien ante los medios nacionales, mencionó que fue La Línea quien ejecutó esta masacre.
“Me parece que sabe más de lo que se dice. Se presume confrontación de él con Gente Nueva o con el mismo Secretario de Seguridad Alfonso Durazo”, confesó un testigo ocular que pidió se omitiera su nombre.
Es decir –puntualizó- están intentando matar dos pájaros de un tiro: callar alguna información sensible que pueda tener este señor dañándolo en su familia y de paso limpiar territorios del norte de Chihuahua para el Cartel del Pacifico y Gente Nueva en alianza con los Tequileros o Cartel de Jalisco del famoso Mencho.
Quedan como interrogantes el hecho de que el flamante Secretario de Seguridad Alfonso Durazo, está mintiéndole al Presidente, ¿o éste conoce todos sus desmanes?
En ambos casos es sumamente grave, pues estaríamos ante la maquiavélica situación de que un Secretario de Seguridad «provoque» una masacre «utilizando» como brazo armado el Cartel de Gente Nueva.
Entre la vox populi en Sonora, se afirma que Durazo está protegido bajo su manto, lo que es más, estaría provocando un conflicto diplomático y binacional, dando el pretexto perfecto a los norteamericanos para en una «invasión relámpago», pudieran entrar a territorio nacional y desatar el infierno.
Más aún, está desprestigiando al Presidente de la República, ante los ojos del mundo, y lo que es más grave, poner entre dicho las acciones de valor de las fuerzas armadas, y la soberanía de nuestro país
“¿Todo por la ambición ciega de beneficiar a sus viejos amigos de antaño?”, se pregunta la sociedad en general como resultado de la masacre que entristeció a México y opacó, aún más, su prestigio turístico en la escala mundial.