A dos años de triunfo dividido
Han pasado dos años, desde aquel día en el que parecía que el país en su totalidad se paralizaba, dos años cuando al abrir las urnas y realizar el conteo de estas una total mayoría daban el triunfo al nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
Todo era fiesta y algarabía, atrás quedaban los plantones, el conteo de voto por voto, casilla por casilla, tan proclamados anterior a otras contiendas en las que López Obrador reclamaba fraude electoral, al no ser favorecido por estas contiendas; ahora la situación era totalmente diferente, se terminaban 12 años de perseguir el triunfo.
El nuevo Presidente de México no solo terminaba con ese mal llamado fraude y daba paso a una contienda electoral no fraudulenta, sino que además lograba obtener más de 30 millones de votos.
Muchos fueron los mexicanos que votaron para que se lograra la 4 transformación que tanto proclamaba el mandatario, otros tantos de los grupos de poder político y económico beneficiados por muchas décadas se mostraban inciertos, preocupados, pensando tal vez en el rompimiento verdadero del proteccionismo y la corrupción.
Sin embargo, a dos años del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, este proyecto de nación, se enfrenta a muchos retos, entre ellos se encuentran: el descontento de diversos sectores sociales que proclaman un alto a los programas proteccionistas, un alto a la violencia principalmente hacia las mujeres, la inseguridad, los descontentos porque no llegan los apoyos al campo, la inconformidad manifiesta por la construcción del Tren Maya y, por si esto fuera poco, la propagación del Covid-19, la reactivación e incentivación de la economía, fortalecer el tejido social , y mejorar la infraestructura del sector salud, que ante la pandemia vislumbró una serie de carencia en este sector.
Y aunque el Presidente ha dicho reiteradamente que toda esta situación es culpa de la corrupción heredada por otros gobiernos, lo cierto es que al Presidente posiblemente se le olvidó que él formo parte de ellos cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México y que esos males a los que tanto hace referencia los conocía perfectamente.
A dos años del triunfo, las opiniones sobre su gobierno dividen intensamente no solo a diputados y senadores que, desde el poder legislativo, se oponen a la cuarta transformación, dividen también a la población mexicana, ya que las acciones llevadas a cabo por esta cuarta transformación, como la eliminación de programas sociales, entre ellos Apoyo a la vivienda, Comedores Comunitarios, del Seguro Popular, el retiro del subsidio a la Fundación de Cáncer de Mama (FUCAM), la desaparición del programa de Estancias Infantiles, entre otros más, que hasta la fecha suman más de 18 programas, los cuales y de acuerdo Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), eran considerados programas que contribuían a la reducción de la pobreza, en cambio se optó por entregar dinero bajo el argumento de incrementar la calidad de vida de los grupos vulnerables.
Programas que tornan asistencialistas y que poco o nada resuelven los males que hoy nos aquejan, y a esto se suman las formas erróneas de designar estos recursos, ya que no solo en esta nueva administración política se ha visto que en muchos de los casos esta asignación conlleva a una distribución de los recursos con motivaciones partidistas, es decir, se dan a quien simpatiza con el partido en turno y no a quien verdaderamente lo requiere, de ahí que esta mala práctica lejos de beneficiar, perjudica.
Y aunque AMLO ha mencionado los aciertos que ha tenido su mandato, como la atención a los más pobres, el combate a la corrupción y el no encabezar un gobierno autoritario, a dos años de su gestión no dudamos que los deseos del Presidente contengan buena voluntad para lograrlo, sin embargo, lo cierto es que las acciones que se implantan desde la política, los personajes que las ejecutan y el tiempo juegan un papel preponderante para realizar estas acciones a favor de sus connacionales, además de ello merecen tanto hombres que no deliberen en él debe ser y un tiempo inmediato.
Muchos somos los ciudadanos que deseamos un cambio, social, político y económico, y a dos años de este cambio tan anhelado, esperamos que se replanteen las acciones que hoy se han ejecutado con la única finalidad de estabilizar a todos los ciudadanos que habitamos este hermoso país, llamado México.