Sáb. Ago 8th, 2020

La Pandemia de COVID 19 y mi praxis profesional docente

Decía yo en una sesión previa de nuestras clases on line, que las artes, entre ellas la literatura nos brinda la oportunidad de percibir el mundo que los autores ya conocidos o anónimos nos aportan en sus respectivas obras, pero sobre todo describe los grandes eventos de ese momento en la historia.

Ejemplo de ello es El Decamerón, de Giovanni Boccaccio[1] y los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer[2], obras escritas pasada la Peste Negra o Bubónica en Italia en el primer texto y en Inglaterra en el caso del segundo. Pero el viejo continente no es el único sujeto a epidemias, pandemias y demás tribulaciones médicas, Gabriel García Márquez el prolífico autor colombiano encuadra su maravillosa novela El amor en los tiempos del Cólera, justo durante un brote de la mencionada enfermedad[3].

Por otra parte, es necesario recordar que, en el caso de México, el país perdió merced a una epidemia de tifus a la gran Sor Juana Inés de la Cruz.[4]

En otras palabras, estas eventualidades sanitarias y de salud ni son nuevas, ni son estériles en cuanto a la creatividad se refieren, los obligados encierros en las propiedades rurales o en los trayectos a ellas nos muestran la necesidad del ser humano de narrar lo que a su alrededor sucede mientras está en tales circunstancias. Habrá que ver en unos días más lo que a la posteridad en estos tiempos de modernidad líquida de acuerdo a Zygmunt Bauman, pasa como memorable y digno de mención o se suma al montón de comentarios escritos u orales en las redes ya en papel o en el medio etéreo que prefiera el autor de marras.

Ahora bien, es obvio y evidente que muchos leemos sin poner gran atención a los sucesos narrados en las obras mencionadas, si acaso con tal de dar salida al trámite escolar   dependiendo de los diversos cursos de literatura que se hayan tenido que acreditar, en razón del tipo de bachillerato cursado y de la formación profesional de cada quien.

Y volviendo a ésta, ahora en un posgrado, se hace necesaria una reflexión sobre la zaga de hechos que nos han obligado al encierro doméstico, a la restricción inicial de cercanía física mediante la famosa «Susana Distancia» para luego dar paso al confinamiento hogareño, erradicados en buena mayoría de lo presencial de los actos,  académico-laboral, laboral, de visita familiar y de facto sometidos a una variedad de formas diferentes de desarrollar nuestras actividades domésticas, familiares, sociales, laborales y otras, con el correspondiente trastocar de nuestra cotidianeidad.

Como docente, no soy ajeno al uso y aplicación de normas sanitarias de orden escolar, en sus vertientes de índole educativo medio, medio superior y superior. Hemos participado en campañas para erradicar desde una plaga de piojos en las jóvenes testas de una secundaria, pasando por fauna nociva en otra secundaria en la Merced, lapsos de farmacodependencia, etc.

Vinieron cosas peores, terremotos y su secuela de agentes sanitizantes, y ha ya algunos años que, ante un brote de influenza, se hizo algo similar a lo de hoy, guardarnos en casa; pero su índice de morbilidad y letalidad fue totalmente distinto[5].

Por supuesto, hoy por hoy que la globalidad y lo expedito de las comunicaciones, hace que los virus viajen a velocidades inauditas, atrás quedaron los viajes interminables en el pelaje de las ratas o de las bestias de carga, de igual forma casi desaparecieron los  transoceánicos y ya sean de carga o pasaje los aeroplanos son ahora el medio de transporte, lo cual facilita el contagio al casi eliminarse las distancias, las barreras geográficas y hasta las de orden térmico y de presurización, al tenerse cabinas presurizadas y con clima controlado en las aeronaves y los navíos.

El punto es, que lo que parecía una epidemia local en Wu Han en la República Popular China resultó sumamente contagiosa y de muy rápida expansión merced a las razones antes mencionadas. Del lejano oriente viajo al Mediterráneo y sus diversas zonas costeras, medio oriente, África, la zona sur de Europa y de ahí a América.

A su paso, ha arrasado, hasta la fecha y hora de escribir esto, con un número importante de vidas humanas, 3,110,000[6], además ha interrumpido toda suerte de actividades y eventos internacionales y nacionales, por ejemplo a menos que se desafiara lo obvio: una congregación masiva puede ser letal, verbigracia el festival Vive Latino, celebrado el 13 de marzo del corriente, error imputable al gobierno de la Cd Mx, o la conferencia de la Sra. Michelle Obama el 13 de abril del presente finalmente cancelada.

Luego entonces la educación no podía ser excepción y henos aquí confinados a la pantalla de nuestros I-phones, Smart-phones, pc´s, laptop´s, tabletas, Ipads y Mac´s, haciendo un amplio y angustiado uso de las TIC primero en el aula como elemento complementario al lugar y ahora en calidad de sustituto mediático del espacio áulico.

Sin embargo y pese a los denodados esfuerzos que los docentes hacemos, esa pérdida de cercanía, esa imagen de los interlocutores frente a la pantalla, mostrando fondos en los que aparecen merced a la pared verde animaciones relativas al curso, o sin ésta, los acumulados de libros, despensas, implementos de cocina, nos dan acceso a la intimidad del binomio alumno-docente, generando una peculiar forma de ella por necesidad, indeseada o innecesaria, al propósito educativo, o irrumpiendo en ella, las más de las veces accidentada al pasar alguien frente a la cámara, o cuando al fondo se escuchan voces en uso de toda suerte de expresiones, siendo ambas situaciones no pedagógicamente deseables en cualquier caso.

Las herramientas Zoom, Google Classroom, Microsoft Teams, Skyppe, Hangouts, etc. se encuentran entre las más usadas por la comunidad docente y laboral, para dar plausible cumplimiento a las necesidades del caso. En algunas instituciones lo jefes tiene acceso directo a las sesiones en otras no, pero en ambos casos hay que irlas grabando a manera de evidencia del trabajo de docentes y discentes en ese singular y virtual espacio áulico.  Claro que, para llegar ahí los planes y programas, así como las planificaciones, ya fueron sujetas de adaptaciones de última hora y a la carrera, para cuadrar ante las nuevas necesidades y exigencias de los medios virtuales.

Pero nada de suponer o creer que esto es nuevo, no, para nada. Ya en 1997, Diana G. Oblinger y Sean C. Rush, como editores e IBM como patrocinador, habían publicado The Learning RevolutionThe Challenge of Information Technology in the Academy[7] (La Revolución del Aprendizaje, El reto de la Tecnología de la Información en la Academia, traducción del autor), texto que se convirtió en la biblia o en el manual de operaciones que las escuelas superiores privadas y públicas con recursos, usaron para en la medida de sus alcances pecunarios orientarse a los nuevos tiempos. El ejemplo más famoso lo dio el ITESM (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey) o Tec de Monterrey en la mayoría de sus entonces 27 campi en nuestro país. Siguiendo estos pasos:

a.- Invirtió fondos en actualizar su planta física para instalar nodos de acceso para conectarse a la red local del campus, e instaló en los espacios comunes suministro eléctrico seguro y gratuito en todos los campi.

b.-Para estar a la par de los puntos anteriores, aumentó y expandió el tipo y número de servidores locales, se interconectó con los otros campi, especialmente con el Campus Central Monterrey en Nuevo León, desde donde se controlaba la operación general.

c.- A partir de la generación 97-99 de bachillerato ITESM o el BI (bachillerato intercultural) y o de la licenciatura iniciada en ese año, todos los alumnos recibían obligadamente como parte de sus artículos escolares una laptop IBM de primera generación, mismas que eran importadas al no ser fabricadas en México.

d.- Los profesores se vieron obligados a tomar cuanto curso era necesario para estar en posibilidad de hacer uso del nuevo tipo de recursos, luego debieron de transformar y “subir” a la plataforma del campus, todos los programas ya existentes, en algunos casos también se vieron precisados a realizar esos planes y programas si pertenecían a materias nuevas o modificadas. Misma carga horaria, en la mayoría de los casos no hubo pago adicional, sólo la asignación de una laptop en régimen de comodato a todos ellos.

e.- Rehabilitación o creación de nuevos espacios áulicos multimedia, en nivel state of the art, no adaptaciones ni improvisaciones.

f.- Creación de un departamento encargado de concebir, diseñar generar, producir por un lado elementos físicos o de hardware, eso que hoy llamamos gadgets, elementos de programación o software, y adicionalmente proteger la propiedad intelectual e industrial de la institución, además de administrar e implementar su aplicación in situ o su venta a posibles clientes académicos, o productivos.

De esas generaciones dentro y fuera del ITESM, ITESO, UI, UP, UNAM, IPN, UAM, son ahora muchos de los empresarios del medio de productos y servicios vinculados a las TIC.

Así que como dije no era nada nuevo, sólo que ahora nos alcanzó de golpe a todos los docentes juntos, de escuelas públicas y privadas; unas con más recursos que otras, las más con un mínimo operativo para lograr su cometido, mientras que otras públicas y privadas, ya estaban perfectamente arropadas para un evento educativo extramuros y virtual, de tal suerte que este no es sino el momento de la verdad y de oportunidad para descubrir las falencias, carencias, y claro eficientar la capacidad ya instalada.

El ámbito educativo público es uno de contrastes, puesto que o existe de todo; deseo de hacer las cosas, relativamente los recursos con qué hacerlas, personal para realizarlas, y claro el know how o experticia para lograrlo; pero también hay un lado en carencia media o total; ya sea en la comunidad docente o discente. Muchos de los alumnos carecen de equipos telefónicos, ni se diga de equipos de cómputo y/o red telefónica o de conexión a internet o hasta de instalación eléctrica de suministro, algunos docentes no gozan de mejores opciones.

En las zonas altas de los estados de Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz entre otros, los docentes suelen no estar del todo bien, aunque siempre dan muestras de que con lo que hay se hace mucho.  Pero dejemos esos parajes tan familiares en el cine de Emilio Fernández en Río Escondido, o en Simitrio de Emilio Gómez Muriel, ambas idealizando figuras del docente rural del México de la postrevolución. Hablemos de nuestro entorno citadino, pues es ese el que conozco.

De primera mano nadie, ni personas ni institución tuvieron en mente el alcance de la pandemia, la percibían lejana; en China, en Europa, cuando más cerca en los EEUU, inclusive el propio presidente de la República la tomó a la ligera al principio, lo cual le valió toda suerte de comentarios vitriólicos, memes de plano ofensivos y hasta varias miradas de desaprobación de su propia gente.

Hasta que de manera súbita los decesos se hicieron materia pública, los contagiados unos con síntomas, otros asintomáticos comenzaron a hacer mella en el sistema de salud nacional. Éste, otro de los milagros sostenidos por alfileres desde tiempos posteriores a las mega campañas de vacunación con los que se controló y erradicó la viruela, la tosferina, la difteria, el tétanos, el cólera y hasta los mosquitos causantes del paludismo y del mal de los chicleros.

Fue tan brutal el impacto, que fue menester echar mano de los cuerpos militares tanto médicos, como de sanidad, así como de médicos jubilados y desempleados; también civiles y militares para poder salir al paso de las necesidades médicas del caso. Los suministros específicos implicados, serían otro campo fértil de crítica al ejecutivo, su equipo y al Estado Mexicano en sí.

Apenas recuperándose éste de los escándalos causados por la carencia o falsificación de los medicamentos para la terapéuticas del cáncer en niños y adultos, de la no disponibilidad  de reto-virales para diversos padecimientos entre ellos el VIH , así como de otros del cuadro básico, todo ello debido al intento de consolidar las compras de gobierno y así evitar la corrupción, lo inmediato fue evidenciado por los propios trabajadores de la salud en sus diversos niveles, categorías y especialidades: carecemos del equipo mínimo de seguridad involucrado en el manejo de pacientes con este padecimiento desde su recibimiento e internación, pasando a su  cuidado hospitalario, terapia intensiva y eventual muerte.

Ahora bien, si hablamos de respiradores, equipo para intubar (este desechable por necesidad), cámaras de aislamiento o por lo menos tiendas y áreas restringidas simplemente: no hubo las suficientes y por lo que escucho sigue sin haber, esto generó una reacción que llegó hasta la cancillería para poder ser resuelta.

El caso educativo no fue distinto, primero se dijo que se tendría un receso más largo, o anticipado, la vuelta a las aulas se planteó para abril 20, luego para mayo 1°, lo cual generó comentarios a chunga por ser día del trabajo y fin de semana largo por el 5 de mayo. La verdad es que solo las instituciones nacionales de educación media superior y superior tanto públicas como privadas, pudieron salir al paso; la UNAM, el IPN, la UAM, el ITESM.

La UP, la UIA, entre otras echaron mano de lo que ya habían venido probando con sus divisiones de las licenciaturas de comunicación, las ingenierías en sistemas y comunicaciones, así como en sus divisiones de educación abierta y/o a distancia, enfocándose en la última, facilitando a los alumnos, maestros y funcionarios los elementos necesarios mínimos requeridos, para dar continuidad a las tareas académicas y administrativas del caso.

Muchas otras instituciones nacionales tuvieron que hacer como dice el dicho: de tripas corazón y se dieron a la tarea de improvisar para salvar el curso. Está demostrado que el elemento más importante en tal situación es el docente consciente de su labor y compromiso profesional y personal con su comunidad discente e institucional. Una vez más la casta del docente se está evidenciando, donde, cuando se requiere y con los elementos más a mano, para darle continuidad a su misión de enseñar.

La situación nos ha llegado súbitamente, a la de sin susto; no porque no hubiera pasado antes, sino que la respuesta de este gobierno tardó en ser, por un lado, evidente y por otro operativa. De las instituciones ni hablar, la mayoría públicas y privadas estaba a merced del boletín o normativa del caso, en el momento en que fuera considerada aplicable, esto generó confusiones y malentendidos.

En cuanto a nosotros ya algunos teníamos cursados como parte de la formación profesional, los cursos, laboratorios y/o talleres de audiovisual y pues entonces ya usábamos por lo menos ocasionalmente estas herramientas comunicativo-docentes, aunque salvo en momentos aislados de práctica no les habíamos asignado un uso tan diverso, extenso e intenso.

Pues se llegó el día y ahora hasta buscamos la opción más idónea a nuestra personae docente y aquí andamos buscando las mejores formas tanto de impartir nuestras clases, como de mantener la comunicación con colegas, directivos, proveedores, clientes y claro amigos, en alguna opción que nos permita vernos las caras, aunque en la modalidad obligada y de moda, esa de su sana distancia.

De tal suerte todo lo anterior que hoy estamos en pleno uso nosotros, del Zoom, en una sesión de clase del programa de Doctorado en Educación, bajo la tutela y guía del Sr. Dr. Miguel Ángel Maciel González, hace ya varias semanas que dejamos el amable y acogedor edificio de las instalaciones de la UDF, sus inmediaciones, lo mismo de papelerías y centros de fotocopiado, que su tienda, ya con golosinas y bocadillos que con cosas más fuertes al paladar.

Y sí, desde la cómoda y segura tranquilidad del hogar, sin gastar en pasajes o combustibles, sin tener que llevar nuestras mochilas al hombro estamos aquí en clase aportando con nuestras exposiciones, opiniones, o actos de creación y a la espera de que vengan tiempos mejores o por lo menos más sanos y menos riesgosos para la integridad física y emocional de nuestras docentes personas, porque de un modo u otro, todos aquí damos lecciones de algo que hemos aprendido para así hacerlo. Salud a todos nosotros y a los nuestros. Gracias!!!

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