La Realidad de Sinaloa : Diputado y Doctor Pablo Trejo Pérez
Toda Sinaloa, principalmente la capital, Culiacán, se pregunta cuándo parará la violencia, que ha dejado muertos y desaparecidos.
Todo aquel que haya estado medio pendiente de la actualidad en las últimas semanas sabe que la violencia en Culiacán responde a la detención, a finales de julio, de Ismael El Mayo Zambada.
Toda Sinaloa, principalmente la capital, Culiacán, se pregunta cuándo parará la violencia, que ha dejado muertos y desaparecidos. Pero no hay respuesta. Desde las primeras horas del lunes 9 de septiembre se reportaron balaceras en puntos estratégicos de Culiacán, como las colonias Campiña, Las Quintas, Miguel Hidalgo y Las Vegas. Además, la violencia se ha extendido a otros municipios como: Culiacán, Navolato, Elota, Mazatlán y Concordia.
La pugna entre las facciones internas del Cártel de Sinaloa, conocidas como La Chapiza y La Mayiza ha dejado, de acuerdo con cifras de la Fiscalía General del Estado, al 5 de octubre, 127 homicidios dolosos. Al domingo pasado, se tienen contabilizados 131 casos de personas privadas de su libertad y en cuanto al robo de vehículos, hay un total de 224 casos.
La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) aseguró el martes pasado, que las pérdidas económicas por la violencia superan los 800 millones de pesos.
Independientemente de la razón, las líneas divisorias entre ambas facciones –históricamente unidas por lazos de compadrazgo– se están volviendo más pronunciadas. Esto ha convertido a comunidades fronterizas, en puntos de alta tensión. En la zona cercana a la frontera de Estados Unidos, en los estados de Sonora y Baja California, Los Chapitos y La Mayiza llevan años involucrados en una guerra mediante sus respectivos brazos armados: los Salazar y los Rusos. Las disputas iniciaron después de la captura de El Chapo, y se centran principalmente en el control de los corredores fronterizos y de los mercados locales de consumo de drogas. Desde fines de septiembre hay indicios de un posible repunte en la tensión entre ambos grupos. Los grupos criminales se mueven a sus anchas en amplias regiones del país, sin mayor freno que la presencia esporádica de patrullas militares que, en general, evitan confrontarlos.
El fin de semana pasado, el general Francisco Jesús Leana Ojeda, quien declarara que la tranquilidad en el estado dependía de que los grupos del crimen organizado dejaran de enfrentarse, fue sustituido del cargo como comandante de la Tercera Región Militar, correspondiente a los estados de Durango y Sinaloa, por el general de brigada Guillermo Briseño Lobera.
Mientras tanto, el martes, en la Novena Zona Militar, se reunieron, el secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch y el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, junto con el gabinete de seguridad, con el gobernador Rubén Rocha Moya, para atender la situación.
Sin embargo, se reportaron ejecuciones, robos y “levantones” en el estado después de la visita del Gabinete de Seguridad.
Incluso si esta guerra se intensifica, la naturaleza descentralizada del tráfico de drogas, sobre todo las sintéticas, implica que no necesariamente habrá disrupciones en el suministro a través de la frontera. Además de Los Chapitos y La Mayiza, existen docenas de redes criminales en el país que continuarán operando.
Confiamos en las nuevas autoridades para que se llegue a una pronta solución del conflicto.

