Una Designación Polémica : Diputado Pablo Trejo Pérez
Donald Trump emitió un decreto el pasado 20 de enero, en su primer día en la presidencia, para nombrar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas, elevar la amenaza del narcotráfico a la órbita de la seguridad nacional y poner a disposición del aparato militar estadounidense las herramientas diseñadas para la “guerra contra el terror”.
La orden firmada por el titular del Departamento de Estado, Marco Rubio, y publicada el pasado jueves, sostiene que existe información suficiente para determinar que el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación, Cárteles Unidos, el Cártel del Noreste, el Cártel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana, entre otros, cumplen con las características descritas en la sección 219 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA, por sus siglas en inglés).
Las leyes estadounidenses prevén que las organizaciones tengan un plazo de 30 días para apelar las designaciones, lo que es altamente improbable, porque es muy poco común que los líderes de éstas se presenten públicamente como tales.
Las consecuencias previsibles son un seguimiento más intenso a las estructuras financieras de los cárteles, mayor discrecionalidad en el margen de operación de las agencias estadounidenses y operaciones de inteligencia de mayor alcance, bajo supervisión del Pentágono. El Gobierno de México está en vilo ante posibles violaciones a su soberanía, bajo la excusa de la lucha antiterrorista.
A continuación el motivo por el cual están en el decreto.
Cártel de Sinaloa
El grupo criminal más conocido y poderoso del país está en un momento crítico y libra desde septiembre pasado una guerra intestina, que tiene en el centro a las dos familias que han llevado las riendas de la organización durante décadas: la facción leal a Ismael El Mayo Zambada, y Los Chapitos, los herederos de Joaquín El Chapo Guzmán. Zambada acusó a Joaquín Guzmán López, su ahijado, de secuestrarlo y entregarlo en Estados Unidos. La supuesta traición está en el centro de la batalla interna. Sinaloa, el bastión histórico del grupo homónimo, ha registrado más de 800 asesinatos desde el estallido del conflicto, así como cientos de desaparecidos, según datos oficiales. La DEA asegura que esa organización tiene presencia en más de 50 países y conexiones con mafias, grupos insurgentes y criminales en cinco continentes. Incluso antes de la captura de El Mayo, en julio pasado, las autoridades estadounidenses lanzaron una ofensiva judicial contra los liderazgos del grupo delictivo, parte de una cacería que se ha extendido durante generaciones y que ahora tiene como principales blancos a los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, así como a Ismael Zambada Sicairos, alias Mayito Flaco, el hijo de Zambada García. El futuro incierto del cártel ha provocado dudas sobre la estrategia que seguirá Washington para combatirlo. El Gobierno estadounidense tendrá que tomar una decisión, ¿se volcará contra el Mayo o contra Los Chapitos? No está claro.

