Reconocimiento a las Personas Trabajadoras del Hogar : Doctor Plácido Morales Vázquez
El hogar es el centro de la vida social, punto de encuentro de las emociones y pasiones de los que integran una familia –en el concepto tradicional o en el moderno–, pero en el hogar aparte de convivencia se genera consumo y trabajo para la alimentación, la limpieza, la conservación de la casa. Para eso se requiere esfuerzo a veces de todos y en lo general, ahí comienza la división del trabajo y la carga doméstica recae en las mujeres, de esto se puede establecer una clasificación: el trabajo doméstico remunerado y el no remunerado, el de quienes, por ser mujeres, les toca esa parte.
Para conmemorar el trabajo del hogar remunerado, generalmente desempeñado por quienes antes se les denominaba: domésticas, sirvientas, criadas y otros nombres despectivos; este 30 de marzo es el Día Internacional de las Personas Trabajadoras del Hogar y como en todas las efemérides, no se trata de nada festivo si no reflexivo sobre los derechos de quienes hacen ese trabajo mediante una remuneración, el trabajo del hogar es una realidad, la Secretaría del Trabajo registra 2’665,537 trabajadoras del hogar en todo el país.
La respuesta del gobierno ante la creciente demanda por la dignificación del trabajo remunerado en el hogar o sea el trabajo doméstico, avanza en el orden legal mexicano y tiene significativos logros, el primero es el amparo 9-20-18 en el que se protege el derecho humano de las trabajadoras del hogar mayoritariamente «mujeres a la seguridad social adecuada, accesible y suficiente a fin de lograr mayor formalidad» y «puedan desarrollar un proyecto de vida digno», claro mediante el acceso a la seguridad social, esta sentencia es un paso firme para hacer posible el principio constitucional del derecho al trabajo digno, en este campo de tanta vulnerabilidad.
