Sigamos Fortaleciendo al Metro : Diputada Xóchitl Bravo Espinosa
En esta tribuna con la responsabilidad y el compromiso de hablar con claridad, con verdad y con pruebas. Subo a esta tribuna a nombre de las y los millones de usuarios del Metro que todos los días utilizan este servicio esencial para ir a trabajar, para estudiar, para vivir.
Subo a esta tribuna, sobre todo, para desmontar una estrategia sistemática de desinformación que se ha lanzado en contra del Gobierno capitalino y, en particular, contra uno de los proyectos más importantes de la última década que es la modernización de la Línea 1 del Metro.
Se han publicado recientemente desplegados, que no es otra cosa que un ataque político sin sustento técnico, sin argumentos jurídicos y, lo que es más grave, sin respeto a la verdad ni al derecho de la ciudadanía a estar informada con rigor. Es triste que la única agenda pública del Nacional (sic) sea esperar que a la ciudad le vaya mal.
Se ha salido a decir que hay opacidad, que hubo sobrecostos, que el contrato fue alterado. Todo esto, lo queremos decir desde esta tribuna, es falso y están los datos con los que cuenta cualquier ciudadano, pues están en los informes de finanzas.
El contrato de modernización de la Línea 1 fue firmado en el 2020 por un monto total de 37 mil 374 millones 793 mil pesos. Este monto es incluso menor al aprobado originalmente por el Congreso de la Ciudad de México, que fue de 38 mil 734 millones 691 mil 404.80 pesos. Es decir, lejos de haber ampliaciones o sobrecostos, el contrato ha sido ejecutado con responsabilidad fiscal y absoluta transparencia.
Permítanme repetir nuevamente los datos: 37 mil 374 millones 793 mil pesos contra el contrato de 38 mil 734 millones 691 mil pesos. Es importante esta cifra, porque aquí se deja ver que lejos de haber ampliaciones o sobrecostos, el contrato fue ejecutado con mucha responsabilidad.
Me parece importante decir que durante los cuatro años de ejecución del contrato, el Gobierno de la Ciudad de México ha pagado únicamente mil 831 millones 910 mil pesos. El resto ha sido cubierto por el consorcio adjudicatario con inversión propia, como parte del modelo de obra pública financiada. Esto ha permitido avanzar sin comprometer de forma inmediata grandes recursos presupuestales.
Pero no solamente eso: se ha concluido el 100 por ciento de la fabricación de los 29 nuevos trenes y el 85 por ciento de la rehabilitación de la Línea 1. Eso habla de una ejecución responsable, eficiente y ordenada.
Cuando hubo retrasos, el Gobierno no se quedó cruzado de brazos. Se impusieron penalizaciones por más de mil 522 millones de pesos al consorcio por incumplimientos. Y se seguirá sancionando cada demora atribuible a la empresa responsable. Porque aquí, en este Gobierno de la Transformación, no hay impunidad, ni omisiones. Hay legalidad, pero también hay consecuencias.
Ahora vamos a hablar de lo más importante: la seguridad de las y los usuarios. La rehabilitación de la Línea 1 no es maquillaje ni mantenimiento menor. Se trata de una transformación integral de su infraestructura; sus sistemas eléctricos, electrónicos, hidráulicos y de control; de una renovación completa.
Hoy, esta línea opera con tecnología de punta: el sistema Control Basado en Comunicaciones, el mismo que se usa en sistemas ferroviarios de países como Francia, Alemania o Japón. Este sistema permite la operación automática, segura y precisa de los trenes, con mayor capacidad y frecuencia.
Pero no solamente lo decimos nosotros. La empresa internacional SGS, con presencia en más de 140 países, es la encargada de emitir la certificación independiente de seguridad internacional conocida como ISA. Esta auditoría avala que el sistema cumple con los estándares más altos en materia ferroviaria y que la reapertura se hará sólo cuando la seguridad esté garantizada al 100 por ciento.
Este proyecto es de gran escala y gran complejidad técnica. Es un cambio de raíz. No se podía seguir operando una línea con más de 50 años de servicio sin una intervención profunda.
El Gobierno de la Ciudad de México ha sido valiente, pues el impacto de parar la Línea 1 para modernizarla no fue menor, y se sabía que miles de usuarios iban a sufrir incomodidad por esta renovación. Aunque esto pudiera impactar negativamente la opinión hacia nuestros gobiernos, se hizo pensando en un bien mayor y en un futuro mejor para nuestra ciudad. La renovación del Metro es impostergable.
Por eso es importante reconocer la decisión valiente de la entonces Jefa de Gobierno, la doctora Claudia Sheinbaum, quien asumió el costo político, pero actuó con responsabilidad histórica.
Gracias a ello y a un esquema de financiamiento transparente y sin deuda, avalado por organismos internacionales como la UNOPS, la Línea 1 será funcional y segura por los próximos 40 años.
Hoy, estamos en la última etapa: pruebas finales, documentación técnica y certificación. Todo está concluido: vías, drenaje, señalización, energía, telecomunicaciones, sistema de recaudo, videovigilancia, estaciones rehabilitadas.
Ya se entregó el tramo de Pantitlán a Salto del Agua. Este mes, pasando Semana Santa, se entregarán las estaciones Cuauhtémoc, Insurgentes, Sevilla y Chapultepec. En junio, se entregará hasta Tacubaya y más adelante Observatorio.
Es necesario señalar que, además, se ha garantizado la movilidad con alternativas como RTP, Trolebús y Metrobús.
Y en esta gran obra se ha pensado en todo. En las personas con discapacidad; en el sistema de ventilación; en el aire acondicionado de las instalaciones técnicas; en la iluminación LED; en los elevadores; en la seguridad de taquilleras y usuarios. Esta no es una obra improvisada. Es una obra con visión de ciudad, con visión de futuro.
Desde esta tribuna, le pido a la ciudadanía que no se dejen engañar por quienes buscan sembrar miedo con fines electorales. No permitamos que la mentira se imponga sobre los datos, ni que se le falte el respeto a las y los trabajadores del Metro. Tampoco vamos a tolerar que se difame a un proyecto que ha sido ejemplo de política pública responsable.
Desde esta tribuna, defendemos con orgullo la transformación de la Línea 1 y reiteramos que la prioridad del Gobierno de la Ciudad de México ha sido, es y seguirá siendo la seguridad, la eficiencia y la dignidad en el transporte público.
