El Voto por un Nuevo Orden Judicial : Doctor Plácido Morales Vázquez
Mucho se ha escrito y dicho sobre el voto. Lo cierto es que nadie puede negar que el voto es un acto de suma relevancia para el ciudadano, cualesquiera que sea el voto: desde votar en una elección presidencial hasta en una elección en un club deportivo.
La votación del domingo 1 de junio fue algo atípico, por esa razón compararla en números y resultados con una elección presidencial es absurdo. Esta elección fue prácticamente un plebiscito ya que no había una a dos opciones en competencia, había aspirantes a jueces, magistrados, o ministros sujetos al escrutinio y al voto, con cuya acumulación numérica alcanzarían la nominación al cargo propuesto. Por otra parte, no había competencia entre programas definidos, ideologías sostenidas por partidos políticos y que hacen intensa la competencia y mueven a la ciudadanía a las urnas; ni hubo la intensa propaganda y confrontación mediática que se hace entre partidos y candidatos lo que calienta aún más el ambiente y motiva a votar. No fue eso, pero aun así los ciudadanos mexicanos, quizá por las muchas décadas en que se votaba pero el voto no decidía, hemos comprobado en las últimas elecciones que comenzaron a ser realmente competitivas en el 2000 y fue cuando inició un interés creciente, emoción y hasta intensa pasión por votar y decidir.
Pero hablemos de la elección del Poder Judicial: lo que parecía imposible y generó en un principio dudas y oposiciones, hasta en algunos personajes que ahora resultaron beneficiados, no surgió espontáneamente. Al menos así pareció cuando la reforma fue obstruida por el propio Poder Judicial y también ante las insolencias de la ministra Piña; decía que el presidente López Obrador se la sacó de la manga. Pero ahí va mi razonamiento sobre la personalidad y el pensamiento de Andrés Manuel López Obrador.
Al expresidente López Obrador muchas veces lo acompañé a recorridos, cuando andaba de pueblo en pueblo denunciado el caso del Fobaproa, cuando el gobierno legítimo. Nunca le escuché un comentario o una plática inocua, siempre preguntando sobre pueblos y comunidades; alguna vez, en el parque de Chicomuselo, le narré el cuento de que se llamaba así por Francisco Muselo, el héroe local, y que el pueblo le llamaba Don Chico, un héroe de la Revolución -por supuesto, ficticio, el personaje nunca existió-, y en el parque la gente decía sobre el irreconocible busto de Madero que era la figura del personaje “Chicomuselo”, lo que alcanzó un sonora risa de él. Lo demás era siempre preguntas y meditación sobre la provincia chiapaneca.
Alguna otra vez me preguntó sobre la suspensión provisional en el amparo y por qué: le expliqué con muchos pasajes de conferencias de su paisano Madrazo (Carlos), de cómo la suspensión salvaba vidas y patrimonios. Él que se quedaba reflexionando y quién sabe después de cuántas charlas como ésta concibió que los juzgadores debían pasar el escrutinio del voto.
El voto nunca estará de más, mucho dio y dará en las futuras elecciones. Dice Carlos Elizondo que las elecciones educan, y hemos comenzado una educación sobre el derecho, el deber y el por qué votar en las elecciones judiciales; también Don Emilio Rabasa afirmó: “los verdaderos ciudadanos deben desconfiar de todo hombre público que combata y de todo gobierno que objete el sufragio, la defensa de la universalidad del voto revela el propósito solapado de excluir a todo el pueblo de los intereses públicos”.
