Las 40 Horas son Justicia Social : Doctor Plácido Morales Vázquez
Ayer iniciaron los foros para escuchar posiciones tanto de los trabajadores como de los empresarios, académicos y otros expertos sobre la reducción de la semana laboral de 48 a 40 horas, tal y como lo incluyó la presidenta Claudia Sheinbaum en su programa de gobierno.
No será una tarea sencilla, muchas diferencias existen, entre ellas, la del dogma de trabajo, que debemos trabajar y solo trabajando se puede construir una nación próspera; y la otra es la que sostiene que el trabajo, como derecho, debe ser digno y socialmente útil, así lo afirma la Constitución nuestra. Por lo tanto, el concepto dignidad incluye remuneración justa, no menos de los tabulares determinados por el Estado, pero también el que subsista un criterio que ha adoptado el secretario del Trabajo, Marath Bolaños, que progresivamente vaya creciendo hasta alcanzar la canasta básica. Obviamente estamos hablando de lo que llamamos el salario mínimo sin otras prestaciones.
Se puede alcanzar ese derecho, siempre y cuando el trabajador no comience una ardua jornada, transportándose a más de una o dos horas y ocupando otro lapso igual para retornar a su hogar. Si a esto le agregamos una jornada extenuante de 8 horas, la dignidad pasa a segundo término, porque la trabajadora o el trabajador no tendrán ni la energía ni el ánimo para la convivencia familiar o su propia recreación; por el contrario, la sobreexplotación será causa de trabajadores solitarios, enajenados o con hogares de familias disfuncionales.
En nuestro país ya inició la consulta y las organizaciones de trabajadores y el gobierno consideran necesaria la reducción de la semana laboral; grupos patronales mantienen una posición de aceptación con reservas, algunos proponen que sea gradualmente y pareciera que existe un consenso de ese gradualismo partiendo de las reformas constitucionales y de la legislación reglamentaria como normas que pautarán el avance gradual hasta llegar a las 40 horas que se proponen considerando reducir horas al día o en lugar de un día de descanso obligatorio dos días a la semana.
Con la reducción de la jornada laboral se dejaría atrás la disposición original del Artículo 123, en su fracción I, este entimema: “La jornada laboral tendrá una duración máxima de 8 horas” y por supuesto las otras consideraciones para el trabajo nocturno, el de menores y mujeres, etc. Y también es de considerar como antecedente el convenio 47 de la OIT que establece la jornada de 8 horas y 48 semanales como máximo.
Estas referencias, de lograrse, quedarán superadas con la reforma anunciada por la Presidenta Sheinbaum, y el posicionamiento de hoy del secretario, Marath Bolaños, quien se entiende como responsable de la política laboral del Estado Mexicano y la voz autorizada, quien dijo en su discurso: “se trata de una transformación profunda, estamos reunidos para construir acuerdos (seguramente entre representantes patronales y de trabajadores), que nos permitan definir un plan de implementación gradual”. De “esta medida histórica”, aunque se abusa del concepto histórico, la medida lo sería porque dejaría atrás las referencias constitucionales y convencionales que cité, pero alcanzaría otro concepto el de una medida justa y necesaria, al permitir que una trabajadora o trabajador remunerados con un salario digno, lo desquiten en un tiempo efectivo, relajado y, en consecuencia, consciente y satisfecho del trabajo no enajenante y menos ausente de la familia.
