Indignación entre madres y padres de los 43 por el nombramiento del exfiscal Rosendo Gómez Piedra como magistrado del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje
El reciente nombramiento del exfiscal especial del caso Ayotzinapa, Rosendo Gómez Piedra, como magistrado del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, provocó una profunda indignación y malestar entre las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa.
Las familias expresaron su decepción y enojo ante lo que consideran un acto de injusticia y falta de sensibilidad del gobierno federal, recordando que durante su gestión como fiscal especial, Gómez Piedra no ofreció avances sustantivos ni respuestas claras sobre el paradero de los jóvenes ni sobre las líneas de investigación que involucran a mandos del Ejército y autoridades locales.
Con evidente molestia, los padres y madres de los normalistas señalaron que el exfiscal incumplió su palabra y falló en su compromiso con la verdad y la justicia, por lo que calificaron su reciente designación como un agravio directo a su lucha de más de una década.
“Este nombramiento es una burla. Mientras seguimos buscando a nuestros hijos, premian a quien nos mintió y no tuvo la valentía de enfrentar a quienes sabían la verdad”, expresaron en tono de indignación durante un pronunciamiento público.
Diversos colectivos y organizaciones de derechos humanos se sumaron al reclamo, señalando que el nombramiento de Gómez Piedra —originario de Tabasco y considerado cercano al senador Adán Augusto López Hernández— representa un retroceso en la búsqueda de justicia y una señal preocupante sobre la falta de compromiso institucional con el caso Ayotzinapa.
Los familiares de los 43 insistieron en que seguirán exigiendo verdad, justicia y castigo a los responsables, al tiempo que pidieron que las instituciones de justicia no sean utilizadas para premiar el fracaso o la omisión, sino para honrar la memoria y la dignidad de las víctimas.
“Lo que pedimos es justicia, no cargos ni reconocimientos para quienes nos fallaron”, concluyeron con firmeza las madres y padres, visiblemente afectados por lo que consideraron una decisión que ofende su dolor y traiciona su esperanza.
