Desde el análisis político y la autocrítica institucional, el Diputado Luis Humberto Fernández Fuentes destaca las lecciones profundas que dejó la marcha de la Generación Z, reconociendo el descontento social, llamando a la humildad política y reafirmando la responsabilidad de MORENA con la Presidenta y con las instituciones de la República
El Diputado Luis Humberto Fernández Fuentes reflexionó sobre las implicaciones que dejó la reciente marcha impulsada por la llamada Generación Z, subrayando que este acontecimiento representa un mensaje que debe ser atendido con seriedad, sensibilidad social y madurez política por todas las fuerzas del país, particularmente por MORENA.
El legislador enfatizó que “hay un sector de la sociedad que hoy expresa un sentimiento de enojo, y en MORENA no podemos —ni debemos— ser insensibles a esa realidad”. Señaló que, dentro de la tradición ética universal, “el pecado favorito del diablo es la soberbia”, por lo que el movimiento transformador tiene la obligación moral de actuar con humildad, escucha activa y profunda conciencia del momento histórico.
Si bien reconoció que detrás de la movilización existió “un aparato montado y financiado por los adversarios de MORENA”, el Diputado Luis Humberto Fernández Fuentes afirmó que esta dimensión operativa debe dilucidarse con claridad y objetividad. No obstante, insistió en que la respuesta del movimiento no puede limitarse a la crítica: “Más allá de quién pagó qué, debemos entender lo que sienten las juventudes y construir un diálogo genuino”.
El legislador sostuvo que la conducción política debe estar guiada por principios y no por reacciones precipitadas. Por ello, subrayó que en MORENA existe un compromiso indeclinable con el proyecto nacional: “Debemos cerrar filas, apoyar a la Presidenta y fortalecer el papel de las instituciones, porque es desde ahí donde se construye estabilidad, gobernabilidad y futuro”.
Finalmente, destacó que la marcha debe leerse como un llamado a redoblar esfuerzos en materia de inclusión juvenil, participación democrática y políticas públicas que atiendan inquietudes reales, evitando caer en la soberbia que históricamente ha llevado a movimientos progresistas en el mundo a perder la sensibilidad social.
“México está cambiando, y debemos cambiar con él: escuchando, corrigiendo y actuando con responsabilidad”, concluyó el diputado.
