Manuel Arellano, Quinto Visitador General de la CNDH, reconoce a los padres de México como pilares de la familia, la educación y la construcción de una sociedad con valores y derechos humanos
En el marco del Día del Padre, Manuel Arellano, Quinto Visitador General de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), expresó un amplio reconocimiento a los millones de padres de familia de México, cuya entrega cotidiana, responsabilidad y profundo amor por sus hijas e hijos representan una de las bases más sólidas para la construcción de una sociedad más justa, solidaria y respetuosa de la dignidad humana.
El funcionario destacó que la figura paterna trasciende el papel de proveedor económico, al convertirse también en guía, protector, educador y ejemplo de honestidad, esfuerzo y compromiso con la familia. Señaló que los padres mexicanos enfrentan diariamente grandes desafíos para brindar bienestar, seguridad y oportunidades a sus hijos, sin dejar de acompañarlos en cada una de las etapas de su crecimiento.
Manuel Arellano afirmó que miles de padres trabajan incansablemente para garantizar el acceso a la educación, la salud y un entorno libre de violencia para sus familias, demostrando que el verdadero liderazgo se ejerce con responsabilidad, respeto, diálogo y cariño.
Asimismo, subrayó que la promoción y defensa de los derechos humanos comienza en el hogar, donde madres y padres enseñan con el ejemplo valores fundamentales como la igualdad, la solidaridad, la tolerancia, la cultura de la paz y el respeto a la dignidad de todas las personas.
El Quinto Visitador General de la CNDH manifestó que reconocer a los padres de familia también significa valorar su contribución al fortalecimiento del tejido social, ya que su presencia y acompañamiento son determinantes para formar ciudadanos comprometidos con su comunidad y con el futuro de México.
Finalmente, Manuel Arellano envió una felicitación a todos los padres del país, reiterando que su esfuerzo cotidiano merece el reconocimiento permanente de la sociedad, porque cada padre que educa con amor, responsabilidad y valores contribuye a la construcción de un México más humano, fraterno, incluyente y respetuoso de los derechos humanos.

