Nacional Política

Necesario cambiar la política energética del país, AMLO no lo ve de esa manera

Mientras el presidente tiene una visión diferente a la de las países europeos que buscan eficientar y ahorrar la producción de energía, principalmente en estos momentos en que los cambios climáticos han realizado mayores estragos en todo el orbe, algunos sectores advierten los peligros que se avecinan en caso de que no se tomen las medidas correspondientes.

El gobierno de López Obrador desde el inicio planteó cuatro prioridades en materia energética que incluyen una renovación y recuperación de Petróleos Mexicanos, destinar 75 mil millones de pesos adicionales de inversión para explorar y perforar pozos petroleros, llevar la producción de petróleo a 2.5 millones de barriles diarios, es decir, aumentar en dos años 600 mil barriles diarios.

Asimismo, buscar rehabilitar las seis refinerías que existen en la actualidad que requieren «intervención urgente», además de la construcción de una refinería en Dos Bocas Paraíso, Tabasco. En materia de energía eléctrica, que se invertirán en 2019 unos 20 mil millones de pesos para modernizar las plantas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). En total, el rescate del sector energético costará 175 mil millones de pesos.

Hace unos días el titular del Ejecutivo federal manifestó en Veracruz, que Petróleos Mexicanos será la palanca del desarrollo nacional, que existen las condiciones necesarias para que la paraestatal cuente con excedentes económicos que a su vez otorgará para impulsar al gobierno en las finanzas públicas tal y como se hacía en épocas pasadas.

Reiteró que los contratos que se otorgaron a empresas extranjeras como parte de la Reforma Energética no se van a cancelar sino que se buscará que estas inviertan en la producción petrolera, que se mantiene la meta de dejar para el 2024 una producción de 2 millones 200 mil barriles lo que alcanzaría para tener crudo para las 6 refinerías existentes, la que se construirá próximamente así como tener «un poco de crudo» para la exportación.

Refirió, con la infraestructura, exploración y extracción de nuevos 20 campos petroleros, esta cifra podría aumentar considerablemente. Otra de las estratégicas ha sido el combate del huachicoleo o robo de combustible que significaba para el país la pérdida de 80 mil barriles diarios de gasolina y una merma que el año pasado superó los 65 mil millones de pesos.

En cuanto al uso de energías limpias en el marco del Plan Nacional de Desarrollo (PND) del gobierno de Andrés Manuel López Obrador del pasado 30 de abril, se refiere que la meta de pasar de 25.6% de energía eléctrica producida mediante fuentes limpias en el 2018 a 35.8% al 2024.

Esto a pesar de que el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) estimó que se deben revaluar las metas en este sentido, a la par de que los mayores proyectos de apalancamiento de transmisión y generación renovables fueron suspendidos al arrancar este sexenio.

En opinión del director general del Cenace, Alfonso Morcos Flores la meta de energías limpias hacia el 2024 “es imposible, La meta de 35% de energías limpias en el 2024 para mí es irrealizable. El país, para empezar, no tiene los recursos económicos para promover esas inversiones. Creo que debe revisarse esa meta”, dijo el funcionario esta semana durante su comparecencia en la Comisión de Energía del Senado”.

Apuntó, el PND tiene la meta de consolidar al sector energético fortaleciendo la posición financiera y la sostenibilidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Además, pretende garantizar un entorno de previsibilidad y certidumbre regulatoria con base en reglas y criterios consistentes, transparentes y de fácil acceso para los regulados de la industria energética, y propiciar el desarrollo del sector y asegurar el abasto de energéticos a precios accesibles para los consumidores.

Mientras que el despacho de análisis energético Lexoil Consultores aseveró, “entendamos lo anterior que el alcance del PND afectará al sector energético de acuerdo a las propuestas del presidente, a través de un marco regulatorio que deberá de ir evolucionando en dirección al PND, lo que se traduce a que a hoy en día las inversiones se mantienen en standby, y en consecuencia el crecimiento económico y la certidumbre jurídica del mercado”.

En Europa buscan soluciones y consolidar transición de energía fósil a renovable

En el Viejo Continente desde hace tiempo inició la inversión en energías limpias tomando en cuenta que ésta debe ir acompañada de eficiencia y ahorro energéticos, las soluciones innovadoras pueden cambiar de forma esencial el modo en que producimos, almacenamos, transportamos y usamos la energía.

Aunque el cambio de los combustibles fósiles a la energía renovable y limpia podría afectar, a corto plazo, a las comunidades que dependen de aquellos. Con políticas orientadas a objetivos concretos e inversiones en nuevas capacidades profesionales, la energía limpia puede ofrecer oportunidades económicas nuevas.

La energía en la forma en la que se extrae, necesita casi siempre transformarse en un combustible apropiado para el uso previsto. Por ejemplo, la energía eólica o la solar han de convertirse en electricidad antes de poder utilizarse. De igual modo, el crudo extraído del suelo se transforma en gasolina y diésel, queroseno, combustible de aviación, gas licuado de petróleo, electricidad, etc., antes de poder usarlo en aviones, coches y hogares.

Parte de esta energía potencial inicial se pierde en el proceso de transformación. Incluso en el caso del petróleo crudo, que tiene una densidad energética más alta que la de la mayoría de los combustibles convencionales, solo se transforma en electricidad en torno a un 20 % de este potencial.

La eficiencia energética requiere abordar el problema de la pérdida de energía, las centrales eléctricas suelen usar el calor obtenido de la quema de un combustible primario, como el carbón, para producir electricidad. Los aspectos básicos de este proceso son muy similares a los de los motores de vapor rudimentarios.

Las centrales eléctricas y las refinerías de petróleo necesitan energía para los procesos de transformación, así como para su actividad diaria. Y, como cabe esperar, los sistemas de refrigeración (por ejemplo, el ventilador de los ordenadores) también necesitan energía para su funcionamiento. En las centrales eléctricas, los sistemas de refrigeración pueden asimismo liberar calor a la atmósfera, casi siempre en forma de agua y aire más calientes.

Este tipo de ineficiencia –pérdida de energía o calor residual– no solo se produce al transformarse la energía de una forma a otra. Todos los días, cuando calentamos nuestros hogares, conducimos nuestros coches o cocinamos nuestros alimentos, de hecho cada vez que utilizamos energía, se pierde parte de la misma. En algunos casos, el calor que suele perderse podría destinarse a otros usos. Tal vez el calor que desprende el cuerpo humano no sea la primera fuente de energía que nos viene a la mente, pero incluso este calor puede recogerse y convertirse en energía utilizable. En Estocolmo, cerca de 250 mil pasajeros pasan apresuradamente por la estación central de ferrocarril todos los días. El exceso de calor generado se captura, en lugar de dejar que se pierda por medio de la ventilación, se utiliza para calentar agua, que después sirve para el sistema de calefacción de un edificio de oficinas situado enfrente, lo que reduce la factura de la energía durante los fríos inviernos suecos.

Este tipo de enfoques innovadores serán también esenciales para permitir el almacenamiento y el transporte de energía limpia en la escala necesaria. Los combustibles fósiles son relativamente fáciles de almacenar y transportar. ser completamente eléctrico.

Algunas soluciones de transporte eléctrico pueden asimismo ir más allá de las baterías con capacidades elevadas de almacenamiento de energía. En algunas rutas del transporte público de las ciudades de Graz, en Austria, y Sofía, en Bulgaria, se están probando ya los autobuses eléctricos, con baterías más ligeras que se cargan con mayor rapidez. Después de realizar una carga durante 30 segundos mientras los pasajeros suben y bajan del autobús, el vehículo puede continuar otros cinco kilómetros hasta la siguiente parada equipada con un punto de carga.

Otro método son los paneles solares contienen células fotovoltaicas que transforman parte de la radiación solar en electricidad. En los últimos años, los avances tecnológicos han permitido que estas células capturen una proporción mayor de energía solar en estado bruto a un coste inferior. Cuanto mayor es la superficie del panel, más electricidad se produce, así como el uso eficiente y ahorro del agua, esos son los contrastes entre los proyectos de la Unión Europea y México.

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