Columnas

En el gobierno cantan un falso réquiem por el enemigo.

Por: Manuel Solares Mendiola

En México está a punto de hacerse realidad el viejo dicho de las mafias de siempre: «cuando el enemigo cava su propia tumba, nunca le quites la pala», o lo que es lo mismo, el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe. Nunca se habían juntado tantos acontecimientos que apuntaran en esa dirección, como ahora.

En los círculos cercanos a Palacio difunden la versión y se solazan creyendo en esa especie, de que la tregua entre los dos poderosos, Slim y el Titular, fué una jugada maestra de la estrategia política de la Cuarta Transformación,  que ésto jamás hubiera sido posible en un contexto de mando neoliberal. Que otra vez ganamos los mexicanos porque ya todo está en paz y somos felices.

Se difunde también con gozo y complacencia que los dineros que tiene El Chapo Guzmán en Estados Unidos, producto de las trifulcas y entrambuliques del narcotráfico serán devueltos a México y que el abogado del sinaloense, José Luis González Meza, aseguró el deseo del capo de qiue los famoso 14 mil millones de dólares se destinen a programas sociales para los indígenas.

Se da especial vuelo a una atrevida y falaz propuesta de la secretaria de la Función Pública, Irma Erendira Sandoval, para crear a través de las redes dígales el programa de «Ciudadanos Alertadores Internos y Externos de la Corrupción «‎, una especie de brigada de moralinos balconeadores de todos los otros ciudadanos.

Se festeja que al fin el Sistema hacendario del SAT tendrá el filo necesario en las dentaduras para aplicar un barrido fiscal que tiene por objeto lanzarse en pleno contra los causantes cautivos, que hayan tenido la desgracia de no declarar algunos ingresos, para recuperar el doce por ciento del producto interno bruto, unos ¡ dos billones y medio de pesos!

El régimen que está por cerrar el primer año de su ejercicio fiscal sigue cavando su propia tumba, lo peligroso es que entre sus oficiantes y sacerdotes laicos no hay quien se atreva a decirle al Titular que la están cajeteando. Las razones las sabemos todos, menos ellos, a quien parece que la Morena les habla.

Y parece que el festín de rabanitos, rojos por fuera, blancos por dentro, y de ternuritas empoderados no tiene fin. Apenas está empezando y tiende a agravar las condiciones miserables de la economía y de la administración pública. Demasiado peligroso para tomarse junto y de un solo trago.‎ Se están acabando las viandas demasiado aprisa.

El asunto de la «reconciliación » con el Tlacaelel libanes, es más parecido al grito de Atzayacatl: «para qué gano, si puedo perder». Los de a pié sempre hemos sabido que es experto en negociaciones en desventaja. No es para menos haber obtenido la claudicación del nuevo régimen ante la posibilidad de regresar al megaproyecto del Aeropuerto de Texcoco.

Y aunque no pueda ser en base al financiamiento público, lo será usando sus garantías hipotecarias petrolíferas, ausencia de regulaciones de todo tipo y concesión de su manejo per vitam. Todo será coser y cantar. Santa Lucía puede pasar a segundo o a cuarto plano.

Pero haber conseguido para sus empresas asociadas las 1,600 obras mayores de infraestructura del sexenio  programadas por el sector público es otra cosa. Se trata de hacerse cargo de todo, absolutamente de todo lo que la impericia tabasqueña abdicó.

Todo, incluido las absoluciones para Salinas, Peña, Videgaray y los que usted guste sumar a la lista, toda vez que se trata de sus socios y cómplices de toda ocasión. Junto con ellos, mantiene en su poder la Bolsa de Valores, las telefónicas monopolicas, las policías ciberneticas y lo que se acumule en cinco años más.

Adiós a la justicia de las consultas populares. Adiós a las amenazas contra el neoliberalismo, adiós a echarle la culpa a los anteriores, excepto que vaya a ser de mentiritas. Lo real es que están otra vez empoderados hasta la coronilla de la población. Ahora sí, llegaron para quedarse, con el apoyo de la franja cada vez más delgada de fanáticos lopezobradoristas.

Adiós a la Cuarta Transformación. Bienvenido sea el neoliberalismo exculpado en nombre del poder, el que elegimos para juzgarlo. La peor tragedia política que le pudo haber pasado a este país, la abjuracion de los últimos ideales que quedaban, de la última esperanza.

Y luego éso de los 14,000 millones de dólares que tienen las cuentas de El Chapo Guzmán en Estados Unidos, suena a cuento de rin tin tin‎. Ni el abogado González Meza ni el capo se comen ésa, aquí en el rancho grande sí. Es la cuenta del dinero de los patrones, no del delincuente, a éste podría quedarle un diez o quince por ciento de comisión.

Y éso si el dinero existe, porque de tanto proceso de blanqueado a lo mejor no quedan ni las ligas. Los rápidos llegaron y se lo llevaron. Lo otro es pensar que la luna puede ser de queso. En caso de que quede algún remanente, esperaremos sentados a que el sistema financiero gringo, tan necesitado de reservas para su dólar suelte una pizcacha. Imposible. No hay nada qué celebrar.

‎Los dineros provenientes del extranjero seguirán siendo hasta el fin de los tiempos, las remesas, 34,000 millones de dólares  de esos héroes civiles que abandonamos a su suerte y hasta combatimos en aras de la defensa de su verdugo Trump, y hasta ahí. Ni un solo quinto de inversionistas extranjeros, agorzomados por las amenazas de la Cuarta Transformación.

Del programa de Irma Erendira Sandoval de Ackerman‎, ni hablar. Es una ofensa al sentido común de caballo de cualquier régimen que se precie de transformador, convocar impudicamente a cualquier ciudadan@ para que delate hostigamiento, acoso sexual, corrupción y violaciones a derechos humanos por parte de funcionarios suena a cacería de brujas, a macartismo sanguinario, a cena de negros.

Es lo que pasa cuando se pone en manos de rabanitos y ternuritas el presente y el futuro de la República. Lo mismo pasa cuando este régimen se pone a alardear a troche y moche que dotará de más dientes al SAT para recabar de los cautivos, los únicos que están en su lista, los doce billones de pesos que le falta al régimen para triunfar.

¿Por qué el régimen reculo cuando pudo irse sobre los cuantiosos recursos de los empresarios favoritos del neoliberalismo, apapachados con exenciones fiscales y devoluciones de más de medio billón de pesos comprobados? ¿No era ése el momento de dotar de dientes al SAT? Esperarse para que sea atraves de una reglamentación es, por decir lo menos, ñoño.

Así es que, rabanitos y ternuritas, a temblar. No hay para dónde hacerse. Volveremos al viejo redil de las propuestas incumplidas. A hacer cera y pabilo del presupuesto y de los causantes cautivos. Allá ustedes si creen que hay traseros que chiflan.

Aquí en el rancho grande todo seguirá igual, en las mismas manos de los neoliberales y corruptos de siempre. El dinero no tiene color, los culpables, menos. Los mandatarios pueden seguirse haciendo patos. A lo imposible nadie está obligado, dicen ellos.

¿Lo que pedía la población era imposible?

¿Usted qué cree?

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