Columnas

El nuevo régimen : entre morderse la cola y el círculo cuadrado.

Por: Manuel Solares Mendiola

No hay ideas para afrontar al México real. Ni idea de gobierno, ni idea de Estado. Ni programas, ni operadores. Ni objetivos, ni rutas para llegar a ellos. Infiltrados hasta la médula por los fruncionarios de siempre en las posiciones estratégicas, los que dicen que mandan, sólo obedecen a inverecundos que se cansaron de fallar, y de asaltar en despoblado.

Si el nuevo régimen había caído en lo ya conocido, como el uroboros, la serpiente que se muerde la cola, que forma un círculo con su cuerpo, el esfuerzo inútil y la falta de ‎decisión y acciones para impedirlo, hoy está frente a su espejo: el enigmático y conocido límite de los desprotegidos:el círculo cuadrado.

No hay pa’ dónde hacerse, no hay de dónde jalar para el mínimo de las promesas, no hay a quién preguntarle cómo se hace, porque todos están ateridos de miedo ante el despido, todos se enfrentan a un mundo de ignorancia y de soberbia que, quisiéramos equivocarnos, no tiene parangón en la historia sexenal.

El presupuesto presentado ante las Cámaras es el ejemplo vivo de la inconsecuencia y de los ternuritas en el poder. Insistir en meterle a Pemex el billón de pesos que lo llevara,a repetir los mismos errores, en lugar de tomar la decisión de combatir la delincuencia sindical que tiene …….

…..secuestrados millones de barriles de crudo y abrir las válvulas de los pozos clausurados para abrir la puerta a las empresas extranjeras de las que son prestanombres, es una idea descabellada y criminal. Todo por no empezar desde el principio y entorilar a los ladrones que gozan de impunidad gracias a los moches con personajes ilustres de este régimen.

Todo por el miedo a gentuzas de los regímenes neoliberales que están apoyando el huachicoleo en grande, el que se combatió de mentiritas pero que está ahí, más fuerte que nunca. Todo por el terror de sentirse amenazado en su persona, cuando su primer compromiso es con el pueblo de México.

Insistir en las eternas transferencias de todos los recursos, estén donde estén, ‎para engordar las bolsas repartidoras de una secretaria de Bienestar que no ha sabido ni podido hacer llegar los recursos a los benficiados, pero que consiente que los fondos destinados a los ninis sean utilizados por la secretaria del Trabajo y su mamá para ganar la dirigencia en Morena, con el visto bueno del Tlatoani.

Insistir en fortalecer monetariamente la Guardia Nacional que todavía no sabe a qué dedicarse y sólo anda viajando arriba de los convoyes con cara de ¿what?‎, impreparada e incapacitada para disuadir a los delincuentes o para reprimir selectivamente a los matones de a deveras. La gente se pregunta: ¿Hacia adónde vamos?

Porque el presupuesto, quierase o no, es la idea de gobierno, el sentido de Estado que preside las acciones de cualquier administración en el mundo. Es el reflejo en letras negras de lo que se quiere hacer y de cómo hacerlo. Pero el presupuesto del 2020 es más de lo mismo. Representa unaidea de Nación a la que le queda grande hasta el municipio de Chacaltianguis.

En la loca carrera por eternizarse  en el cargo, las decisiones que se toman sólo tienen un destino, el más autoritario, llegar para asirse a lo irresponsable y no dejar los puestos jamás. Transferir todos los recursos de los programas para seguir manteniendo en las alforjas el voto duro de la población inerme que los llevó al poder.

Rendir cuentas sólo ante el populacho. Buscar el aplauso de los olvidados, ser el rey de los tuertos en el mundo de los ciegos. Pero hasta esa falsa popularidad se está diluyendo, como el agua entre los dedos, cada vez más crece la franja de los engañados, cada vez más, la Cuarta Transformación se está quedando sin la porra.

Del cien por ciento de los fanáticos del nuevo régimen, queda un treinta por ciento de incondicionales. En toda la República cunde el desconcierto, sobre todo después del episodio de la lucha contra la delincuencia organizada que amenazó a los expendedores de gasolina en Tamaulipas para que no le surtieran a la Guardia Nacional.

Ante la respuesta infantil del Tlatoani, la risa socarrona se instaló entre las mafias del crímen. Primero, mandó a la que se ostenta como secretaria de Gobernación para que supliera la distribución con pipas de combustible y al enterarse de que las únicas disponibles son propiedad de los charros del Sindicato, reculo, son sus socios. No tiene mando.

Segundo acto: aparece el Tlatoani en medios nacionales instando a los delincuentes a portarse bien, a recordar los consejos de su mamacita, a sumarse a la buena voluntad de la Cuarta Transformación. «Saben cuánto sufren las mamás por el amor sublime a los hijos, y ellos tienen que pensar en éso «, pidió.

Un espectáculo inedito. Propio de los peores guiones de un corto de Disney. Absolutamente impensable para una situación crítica, seria como las que padecemos a diario los mexicanos. El pueblo con armas largas y letales del narcotráfico se adueña cada día más de este tiradero. Algo para recordar, que bien puede ser el resúmen de la lucha lopezobradorista contra la delincuencia organizada.

Hipólito Mora, aquél que en tiempos del peñanietismo arrasador de las mejores intenciones de las autodefensas dijo que se sentía rebasado, como un pendejo, por la bola de manejos sucios que se hicieron a sus espaldas y contra su libertad, al igual que Mireles, retoma los bártulos :

«Que primero el gobierno nos de la seguridad que merecemos los mexicanos, que desarme a ciertas personas que se hacen pasar por autodefensas y que todo mundo sabemos que son delincuentes, cuando termine de desarmar a esas personas que regresen conmigo y no voy a traer ningún arma»,dice.

«Pero mientras el gobierno no haga su trabajo bien, mientras no nos de seguridad, yo voy a seguir armado». Ya se cansó de que lo agarren de pendejo. Y desgraciadamente, Hipólito Mora tiene razón, demasiado sufrieron los engaños de Peña Nieto para querer repetir su dosis en la Cuarta Transformación.

¿Para qué fue a decir el Tlatoani exactamente a Michoacan que él no iba a combatir al crímen organizado en el narcotráfico, pues eran pueblo? ¿Qué destinatarios tienen sus mensajes? ¿Con quién quiere quedar bien repartiendo indulgencias y responsos en todas las localidades derrumbadas  por la traición y el crimen?

¿Fué electo como pastor de un gremio descarriado? ¿Quiere perpetuarse con hossanas o con sursum cordas? Porque también el presupuesto está exonerando en los hechos a los enemigos más recalcitrantes de la patria. Dejar fuera del castigo a una pleyade de malhechores como Romero Deschamps, Salinas, Peña Nieto, Videgaray, Meade, Calderón, Fox, Zedillo y sus contlapaches es la mejor forma de traicionar al pueblo que lo eligió.

Aunque siga pensando que las transferencias de dinero del presupuesto es la suprema razón de su existencia. El horno no está para bollos. El país es un polvorín y el nuevo régimen está entrampado en el círculo cuadrado.

Los que tenemos prohibido callar, seguiremos en el círculo rojo.‎ A pesar de lo que sea. ¡Ya estuvo bien de agachar la cabeza!

¿No cree usted?

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