Columnas

Mucho Grito, mucho ruido y pocas nueces

Por: Manuel Solares

Los vivas y elogios a la justicia, la soberanía, los pueblos indígenas, la libertad y la democracia, no dejan de ser un asunto demagogico. Fuera de contexto, en un escenario montado,  son un recurso para evadir la aplicación de los conceptos. No tienen significado si no se les refiere a la acción conducente para hacerlos efectivos. Son gritos al vacío, sin posibilidad de réplica, sin sustancia alguna.

En un país como el nuestro, atosigado por el clima de odio, de pobreza y de violencia,tienden a generar más irritación, más encono que esperanza. Son peras del olmo que anuncian más inquina que alternativas. No pueden invocarse sin sentido, no deben anunciarse sin un respaldo que los justifique.

Cualquiera, hasta un matarife,  puede pararse en medio del escenario prefabricado y alentar su nombre. Lo que se espera es el grito por la aplicación de la justicia, por las formas de lograr la soberanía, por alcanzar la libertad. No estamos para más protocolos insulsos, para más gritos sin esencia, para más ditirambos insensatos.

En un país como el nuestro, acechado por todos lados, afuera y adentro, ya no caben las contemplaciones ni los regodeos. Debe irse al fondo, antes de que los gritos provengan del público confinado y ya no haya para dónde hacerse. Es demasiada pompa, mucho confeti, impropia gesticulación, que puede convertirse en burla.

El alarde sobra, las amenazas ya no asustan a nadie, sobre todo después de que México regresó a ser el país Monex, el que anuncia con desenfado el Índice Slim de la Bolsa de Valores, nueva medida de esta desgracia, que «reconoce la amplia trayectoria y la capacidad de generación de valor en los negocios del empresario más importante de nuestro país «.

Las empresas que componen este repertorio delincuencial de la nueva economía digital son «representadas de los sectores de tecnología y telecomunicaciones, financiero, consumo, industrial, automotriz, minero, inmobiliario, infraestructura, energía y construcción «, casi nada, el territorio Telcel.

Está integrado por las empresas América Móvil, Grupo Carso, Grupo Sanborns, Minera Frisco, Idela, Telmex, Telesites, Inbursa e Ideal, propiedad todas del millonario Carlos Slim, el nuevo Tlacaelel libanes, el Vicepresidente de facto, al que le fueron entregados nuestros impuestos para construir las 1,700 obras más redituables del sexenio de la honestidad valiente.

Actualmente el valor de mercado de las empresas de Carlos Slim que cotizan en Bolsa asciende a setenta mil millones de dólares, es decir, un billón cuatrocientos mil millones de pesos, a rendimientos normales. Algo para celebrar con gran pompa el Grito de la Independencia.

Representan el catorce por ‎ciento del total del mercado accionario mecano y el siete por ciento del Producto Interno Bruto del país. Superan los sesenta mil millones de dólares, con utilidades cercanas a cuatro mil millones de dólares en el año que corre. Así es que¿ cuál Independencia celebramos?

A unas horas de la algarabía del Zócalo, los mexicanos nos enteramos que el gobierno dobló las manos y renunció aplicar la justicia para Carlos Romero Deschamps, socio del que hablamos, porque se decidió que era mejor para preservar la soberanía y la estabilidad del país.

Con lo anterior, a unas horas del Grito nos enteramos que el gobiernito decidió seguir echando nuestros impuestos a engordar el caldo de las empresas energéticas de Slim-Salinas, para permitir que exploren petróleo donde no lo hay, es decir en los campos que dijo Peña Nieto haber descubierto.

A unas horas nos enteramos que el régimen de primero los pobres ha decidido no aplicar la justicia contra los capitostes y caciques sindicales que cerraron las válvulas de más de 500 pozos productivos en plena explotación a lo largo de la Faja de Oro, con objeto de que penetraran las empresas yanquis y sus prestanombres locales para sustituirlos a cambio de nada.

A unas horas del Grito nos enteramos que el gobiernito decidió no aplicar la ley a los ladrones políticos y sindicales que se roban un ‎millón de barriles diarios de crudo en la Sonda de Campeche para rematarlos en los mercados negros. Un millón de barriles, que son los que pueden llevar al tope industrial los rendimientos de las exploraciones y explotaciones de Pemex….

…. Que ya existen, sólo que para engordar los bolsillos de los rufianes que en complicidad con el nuevo régimen y el diractor de la paraestatal, Octavio Romero Oropeza, han dado al traste con el esfuerzo nacional. ¿Cuál Viva la Justicia? ¿Cuál Viva la Soberanía? ‎¿Cuál país puede celebrar la Independencia en estas condiciones?

A unas horas del Grito nos enteramos que México desperdicia otra oportunidad histórica de remontar sus desgracias, cuando el heroico pueblo de Yemen responde a los ataques de la oligarquía Saudita, y puede provocar un conflicto en el Oriente Medio que sin petróleo, sólo nos causará el alza en los precios de la gasolina importada con los moches de los beneficiados de siempre.

A unas horas del Grito somos testigos de otra de las bravuconadas de rigor, la que se refiere a ir tras los huesos de Murillo Karam y de Tomás Zeron de Lucio, implicados en la tragedia y la liberación de decenas de responsables de la matanza de Ayotzinapa. Ojalá el asunto no caiga en las manos del fiscal nylon…

…..el de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, porque sería el colmo que los indiciados por delitos de lesa humanidad, fueran tan sólo responsables de ilícitos de manejo monetario, de delitos de cartón que mostraran otra vez el viejo camino de congelación – descongelacion de cuentas de dinero malhabido.

A unas horas del Grito nos enteramos por enésima vez de los berrinches de Alejandro Encinas y de Ricardo Peralta protestando porque los tribunales judiciales están podridos y llenos de recomendados que violan constantemente  las leyes para beneficiar a los delincuentes.¡ Aguas! porque puede salir acusado Peña Nieto y podemos ver otro dislate.

A unas horas del Grito nos enteramos finalmente que todo sigue igual. Que ésto ya no tiene remedio, que vamos otra vez camino de la impudicia. Mucho girto, mucho ruido y pocas nueces.

Que el reloj va corriendo. Hacia adelante y nosotros corremos hacia atrás, siempre hacia atrás, como cualquier pueblo globero.

¿No cree usted?

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: