Columnas

«La obra educativa de la reforma»

BLAS  A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

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El Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Doctor Juan Luis González Alcántara Carrancá, celebró la reedición del libro La Obra Educativa de la Reforma del jurista y filósofo Miguel Arroyo de la Parra, publicación de la que –señaló- “ofrece una visión histórica que nos invita a repensar la educación en México”.

El Ministro González A. Carrancá, tras regresar de un viaje internacional por Buenos Aires, Argentina, donde acudió a una Cumbre de Ministros y Magistrados, dijo que la obra es digna de ser elegida como una de los mejores para entender los problemas actuales del país, ya que invita a reflexionar el largo camino recorrido y la lucha del pensamiento liberal por el reconocimiento del derecho a la educación.

En la reciente concluida 12ª Feria Nacional del Libro Jurídico que se llevó a cabo en la sede del Poder Judicial de la Ciudad de México (PJCDMX), el Doctor Miguel Arroyo Ramírez, Consejero de la Judicatura de la Ciudad de México y nieto del autor, moderó la mesa de comentaristas.

En esta participaron también el magistrado en retiro, Pedro Ortega Hernández, el Diputado Eduardo Santillán Pérez, presidente de la Comisión de Administración y Justicia del Congreso de la Ciudad de México y el Doctor Antonio Muñozcano Eternod, Magistrado de la Cuarta Sala Familiar del PJCDMX.

Miguel Arroyo de la Parra, autor michoacano cuya trayectoria profesional, estuvo vinculada a la labor docente y a la participación en diversas organizaciones sindicales del Magisterio, fue abogado y educador nicolaita, fue fundador y director de la Escuela Normal Socialista, en el estado de Hidalgo (1936-1937), y director de la Escuela Normal de Morelia, Michoacán.

Durante su larga trayectoria magisterial, ocupó diversos cargos en organizaciones sindicales del ramo y participó en Foros Nacionales e Internacionales de Trabajadores de la Educación.

Fue articulista en diferentes diarios y revistas, también publicó libros como El Fascismo Alemán y su Obra de Barbarie (México 1933), Educación Soviética y Domesticación Capitalista (Madrid 1934), Federalización de la Enseñanza (México 1938), y Situación Económica y Social del Magisterio Americano (México 1940).

En la presente obra se rememoran las ideas y acciones de los reformadores decimonómicos mexicanos en materia educativa, entre cuyos mayores aportes se encuentran el Principio de Libertad de Enseñanza, elevado a Norma Constitucional; la ruptura del monopolio que ejerció la Iglesia en la Educación durante más de tres siglos; la consolidación de una escuela pública, gratuita, obligatoria y laica.

El diputado Eduardo Santillán Pérez, indicó que en medio de las reformas a la Ley Educativa de México y que corresponden a la Cuarta Transformación (4T) que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador, es necesario eliminar los exámenes de admisión en todos los colegios porque esa medida -dijo- “es segregacionista”, toda vez que no solo frena el desarrollo de la nación, sino de todos los mexicanos que tienen deseos de superación personal.

El prólogo es del magistrado Rafael Guerra Álvarez, presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura de la Ciudad de México, quien destaca que la Reforma Educativa fue una de las etapas más representativas del siglo XIX mexicano, la cual sentó las bases para impulsar un Estado laico, igualitario, democrático y moderno; periodo histórico, único e irrepetible, con predominio de una generación impregnada de ideas liberales de avanzada, nacionalista, presta a ejercer la diplomacia ante el acoso extranjero y, de ser necesario, retomar las armas en defensa del suelo patrio.

Fue, además, la etapa en que un grupo de intelectuales se destacó por su visión humanista, dueño de una cultura universal que abrevió en lo mejor de la ilustración, el Derecho, la literatura, el periodismo y, por qué no, en el Arte de la Guerra; una pléyade de talentos empeñada en forjar un país sin ataduras, contraria a la mentalidad conservadora y a los privilegios del clero, cuyos ejes se enquistaron durante 300 años y aun después de consumada la Independencia de México.

El liberalismo, “al echar por tierra buena parte del andamiaje semifeudal de la colonia, abrió paso franco al desarrollo de las nuevas formas de vida económica, social y política, por ende al surgimiento de las nuevas modalidades de educación y cultura”, afirma Miguel Arroyo de la Parra en la introducción de su  libro La Obra Educativa de la Reforma, publicado en 1988 bajo el sello de la universidad michoacana de San Nicolás, Hidalgo, misma que a 102 años de su fundación, se mantiene como la de mayor prestigio en la entidad.

En la nota preliminar que acompaña a La Obra Educativa de la Reforma, se establece que el autor despliega “un panorama de la situación que prevalecía en el país al consumarse la Independencia, los graves problemas que afrontaba y las soluciones que encontraron los hombres (liberales) responsables de las cuestiones públicas, en aquel momento crucial en que se puso en juego el presente y el futuro de la República”.

El presidente magistrado Rafael Álvarez detalló que en los Debates Parlamentarios sobre el tema educativo durante la gestación de la Constitución de 1857, son objeto de tercer tramo del libro. La discusión gira en torno a la primera parte del Artículo Tercero: “La enseñanza es libre”.

Varios constituyentes argumentan a favor y en contra de la total libertad en materia educativa, la cual podría abrir espacio al charlatanismo en centros de enseñanza, incluso, los legisladores alertan sobre la posibilidad de que, por dicha libertad, la Iglesia y en particular la Compañía de Jesús, retomaran el control educativo, concluyó.

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