Columnas

López cristianiza a México en una nazi-dictadura para matar toda democracia

BLAS A. BUENDÍA

Reportero Free Lance

filtrodedatospoliticos@gmail.com

Como casi todo lo relacionado con el socialismo del siglo XXI o neo-comunismo, el Foro de Sao Paulo y ahora su nueva cara, el Grupo de Puebla, operan en las sombras y en el sigilo. Disfrazan sus perversos objetivos con  eufemismos fáciles de comprar por la masa acrítica, como justicia social, igualdad, etcétera. Es urgente desenmascararlos y que toda la gente conozca sus planes, advierte en redes sociales la politóloga internacionalista Elena Goicoechea.

Y alerta: Avanzan de prisa, y con éxito aparente, luego de que el régimen bolivariano, que estaba a punto de caer y con este su rémora, el régimen castrista, remontara gracias al apuntalamiento de Rusia y China, así como al triunfo de su hermano López Obrador. En estos momentos ya existen cuatro dictaduras socialistas reconocidas por la OEA: Cuba, Venezuela, Bolivia y Nicaragua.

Ya hay otras dictaduras en proceso de construcción, como la de López en México, que llegaron por la vía democrática con toda intención de matar la democracia. No se trata de patologías políticas aisladas, sino de tumores cancerosos interconectados que buscan hacer metástasis en la región, interveniendo en la política de los demás países de América Latina, a la que conciben como una futura Unión Soviética Latina.

Están dispuestos a todo para lograr su objetivo. Donde no logran llegar al poder a través del populismo, la demagogia y el adoctrinamiento, están comenzando a retomar la revolución sangrienta, a través del infiltramiento de células que operen el derrocamiento de los gobiernos legítimos, disfrazado de movimientos sociales que ellos mismos prenden.

Los grupos de izquierda radical marxista buscan desestabilizar a los gobiernos de derecha de América Latina como Chile, Colombia, Brasil y Perú, que por cierto, son los únicos cuyas economías presentan un crecimiento significativo y una movilidad social real. Este tsunami de neo-comunismo en la región solo puede combatirse con un pronto despertar de las conciencias a la realidad.

El problema es que AL, lidia, por un lado, con un gran número de personas sin juicio crítico cuyas voluntades son fácilmente comprables y manipulables, porque se mueven en el nivel de las emociones, no de las razones, y de las creencias, no de las evidencias. Mentes que han sido sistemáticamente adoctrinadas para creer en el Estado benefactor como solución a sus problemas y necesidades.

Y por otro lado, las personas pensantes, ese sector consciente de la amenaza, que prefiere voltear hacia otro lado, esperando que alguien más se ocupe de salvar a su país, su familia, su negocio, su empleo, el fruto de su trabajo y del trabajo de sus padres, su futuro, su libertad…

Los radicales han encendido una hoguera en la que están incinerando el sentido común, la dignidad, la ambición y los derechos de los individuos, que alimentan cada día con el combustible del resentimiento que ellos mismos promueven.

Es urgente que se conozca la realidad y esa tarea le es posible a cualquiera realizarla desde su respectiva trinchera. Pero no es suficiente. Hay que ir más allá. Hay que unirse, hay que invertir dinero en difundir masivamente la información veraz que desenmascare al enemigo y las consecuencias de permitir su enquistamiento.

Para que de verdad cale la realidad, tiene que llegar a muchísimas más personas, y para eso hacen falta creatividad, estrategia y dinero. Nadie, ni los influencers, ni los reporteros de primera línea, ni los líderes de opinión, ni los representantes de los distintos sectores, ni los partidos de oposición, mencionan que hace falta dinero para salvar a México. Tampoco nadie ha sugerido una forma seria para que las 20,000 facciones de la oposición se unan.

No me extraña la ‘ignorancia’ de los argentinos ni la de los chilenos con respecto a la mano que mece la cuna de sus crisis, unas económicas, otras sociales. Pero en nada los podemos ayudar si México cae.

Hace unos días –formula la escritora Elena Goicoechea-, me enteré de que parte de la función del Instituto de Formación Política, encabezado colegialmente por el estadounidense naturalizado mexicano John Mill Ackerman Rose; del también español naturalizado mexicano Francisco Ignacio Taibo Mahojo, más conocido como Paco Ignacio Taibo II; y del caricaturista mexicano Rafael Barajas Durán, más conocido como El Fisgón, tienen la consigna de prepararle el camino a López para sus giras. En éstas y a base de mentiras que nadie le refuta, está solidificando su popularidad y su posicionamiento en zonas populares y rurales, semana tras semana. Y la oposición… cruzada de brazos, mandando memes sin sentido que los hace cómplices bajo sospecha.

Tantas, tantísimas cosas que puede y que debe hacer la oposición, pero no hace nada de forma organizada, con estrategia. ¿Por qué? Porque para trabajar unidos se requiere dejar a un lado los protagonismos, los intereses personales y de grupo, así de como dinero, mucho dinero.

La Cuarta Transformación (4T) lo sabe y por eso, por lo pronto, a los partidos les quitará el 50% de sus prerrogativas. A Morena no le afectará porque siendo el partido en el poder, cuenta con todos los miles de millones que ha robado/ahorrado López del presupuesto, causando un subejercicio en rubros estratégicos como la salud.

Ese dinero que está concentrando en una partida/alcancía/secreta de la que podrá disponer a su antojo para sus programas sociales, que no sirven para mejorar la calidad de vida de sus beneficiados a largo plazo, pero son eficaces para comprar sus voluntades/votos a corto plazo.

Esa es mi desilusión –lamenta Elena Goicoechea-, que no abramos los ojos, nos unamos y aportemos lo necesario, cada uno según su posibilidad, pues México está a punto de llegar al “point of no return” (punto sin retorno), al punto donde no haya marcha atrás, como ya lo advirtió el propio López para explicar su prisa.

López y los suyos disponen de una cantidad grosera de dinero, casi ilimitada, para llevar a cabo sus tropelías. Entre estas, el desmantelamiento de las instituciones, el debilitamiento del federalismo, el ataque a la libertad de expresión, el terrorismo fiscal, la amenaza a la propiedad privada, el aniquilamiento de la economía, el endeudamiento del país, el derroche de los recursos públicos, la destrucción sistemática de la democracia, el empobrecimiento de la población, el incremento de la inseguridad y la protección y sociedad con la delincuencia organizada.

Tú, como empresario, profesionista, empleado, trabajadores, ama de casa, estudiante, jubilado… ¿qué estás poniendo para la causa?, puntualiza Elena Goicoechea, quien alerta que México debe despertar de ese somnífero que López lanzó y acertó para dominar a un pueblo al que califica bajo la ideología de Adolf Hitler, como “sabio”, que lastimosamente actúa como zombi con efectos aterradores, y donde el costeñito tabasqueño cristianiza a México en una dictadura de izquierda indefinida para matar toda democracia.

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