¿Por qué existen tantas razas de perros?
Un reportaje de la revista National Geographic se ha dado a la tarea de investigar algo que muchos nos hemos preguntado: ¿cuál es la razón de la diversidad en las razas de perros? ¿Es meramente por creación humana? La respuesta es afirmativa.
El perro ha sido sometido a una evolución artificial por parte del hombre que lo convierte en el animal más diverso del planeta. De hecho, la mayor parte de las razas caninas que existen —de 350 a 400— tienen apenas dos siglos de antigüedad.
De acuerdo con el biólogo Robert Wayne, un estudio de ADN realizado por las Universidades de California y Cornell ha mostrado que la diversidad de los perros domésticos en realidad depende de un número reducido de variaciones genéticas.
La talla, el color del pelo, la forma del hocico, la posición de las orejas y otras características de las razas de perros están determinados por apenas 50 mutaciones genéticas; lo cual ha sido descrito como un descubrimiento sorprendente de la más reciente investigación en genómica canina.
El artículo menciona que, por ejemplo, bastan unas pocas mutaciones genéticas para que un can de raza teckel (“perro salchicha”) se convierta en dóberman, y también muy pocas para que el dóberman se convierta en un hiperactivo y extravagante dálmata.
Otra de las grandes interrogantes que la investigación se plantea es por qué las razas de perros son tan diferentes entre sí, a diferencia de los humanos. De acuerdo con los científicos, se debe a la atípica historia evolutiva canina.
Desde hace mínimo 15 mil años, el ser humano empezó a utilizar a los perros para cazar, guardar la casa o por compañía, por lo cual hubo una relación ventajosa para ambas especies.
Miles de años después, los criadores comenzaron a crear razas modernas y a seleccionar las mejores características que consideraban para nuevas razas que pretendían crear. La selección artificial coadyuvó a que las razas modernas se consolidaran con gran rapidez.
Los descubrimientos del estudio en perros tienen implicaciones más allá del mundo canino: van hasta la posible comprensión de ciertos trastornos genéticos humanos que tienen su equivalente en enfermedades caninas relacionadas con mutaciones de genes concretos.