Mié. Sep 28th, 2022

QUERETARO, MEXICO - MARCH 05: Fans of Atlas run in the pitch during the 9th round match between Queretaro and Atlas as part of the Torneo Grita Mexico C22 Liga MX at La Corregidora Stadium on March 05, 2022 in Queretaro, Mexico. The match was suspended on the 60th minute due to violent fights between fans that resulted in many injured. (Photo by Manuel Velasquez/Getty Images)

La pelota no se mancha

Decidí comenzar este texto con una cita de quien es quizás el personaje más polémico en la historia del futbol mundial, Diego Armando Maradona; el momento, el contexto personal que él vivía al mencionar dicha frase, nos demostraba que incluso el, una persona que cometió error tras error, tenía claro que lo que cada las acciones que realizamos tienen consecuencias y que estas se deben pagar y asumir lo que de ellas devengan.

Lo acontecido el pasado sábado en el estadio Corregidora de Querétaro es un hecho que a mí, como persona aficionada a este deporte me impacto, me deprimió y me consterno. Sin embargo, como científico social, también me invitó a realizar un análisis desde un punto de vista que, a mi punto de vista, no ha logrado trascender, por ello decidí que era un buen momento de retomar esta columna e intentar externar un punto de vista personal y analítico.

En los últimos días, el foco mediático se ha ido a este desagradable suceso, personas ajenas al fútbol se han pronunciado en contra a lo que ocurrió, se ha exigido al dirigente de la Liga MX, Mikel Arriola la desafiliación del Club Querétaro, mismo que tiene un antecedente bastante turbio en casos de corrupción que incluso ya le costaron una vez la desaparición del fútbol mexicano, se ha exigido asimismo, la extinción de las barras del fútbol mexicano, que si bien, es una gran parte del problema, no es la parte sustancial del mismo, pues sería cerrarnos a que el fútbol está aislado totalmente del ámbito social cuando no es así.

Pareciera que para todos, el hecho de extinguir las barras, de desafiliar a los equipos involucrados en el incidente, de castigar a las directivas, incluso de retirar la sede de la próxima Copa del Mundo a celebrarse en territorio nacional sería suficiente y quizá sería lo máximo que dentro de la “jurisdicción futbolera” se podría hacer. Sin embargo, pareciera no importarnos que esto solo es un reflejo social de nuestro país, que por la misma cultura se le esté poniendo más atención a otros incidentes similares o incluso peores, no quiere decir que no existan.

Los “barristas” que propiciaron este incidente no son únicamente eso; personas que acuden a un estadio, sino también representan una parte en la sociedad, eliminar las barras o grupos de animación, como le gusta llamarlo a nuestra Liga Mx no terminaría con el problema de fondo, solo lo alejaría del mundo del futbol nacional, pero no erradicaría nada de la descomposición social creciente que se tiene alrededor de nuestro país y del mundo.

El barra brava, el hincha violento, el inadaptado social, no termina al momento de salir del estadio, es una manera de vivir que quizá el fin de semana durante unas horas se justifica a través del fútbol, pensar que limitar su acceso a un estadio se va a lograr hacer que cambie, únicamente es intentar tapar el sol con un dedo, o bien, una manera egoísta de deshacerse de un problema e invisibilizarlo.

Leía en las redes sociales de un buen amigo, la siguiente frase “La violencia de las barras de fútbol es el síntoma, no la enfermedad” y es muy cierto, lo que pasó el sábado no dista tanto de lo que ocurrió la semana pasada en Michoacán, donde se habla de 17 asesinatos, mientras se llevaba a cabo un velorio, en ambos casos las autoridades correspondientes se apresuraron a desmentir la existencia de fallecidos, lo cual habla de una nula autocritica y apertura a dar el primer paso, que sería reconocer que la violencia es un factor arraigado en la sociedad y que se tienen que tomar medidas que van más allá de un castigo deportivo. Está bien castigar, de hecho tanto los barristas, como los responsables, sean quien sea, deben de pagar las consecuencias de sus actos o negligencias. Sin embargo, creo que estaría bien también realizar acciones para sensibilizar, prevenir y concientizar a la sociedad en general, y así evitar no solo una pelea en un estadio, sino cualquier acontecimiento menor o mayor que pueda asemejarse.

Por último y fuera del tema, me gustaría agradecer mucho a una persona –que sin necesidad de mencionarla sabrá quien es – que me ha ayudado y motivado solo para retomar este espacio sino para seguir creciendo en los aspectos laborales, profesionales y personales y a mi amigo Javier por apoyarme para retomar y continuar en este espacio de intercambio de opiniones, porque estoy convencido que en un mundo como el de hoy, lo que más necesitamos es pluralidad de ideas.

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