Columnas

En la capital…

En los últimos días, vivimos un caso más de abusos y atropellos en la Ciudad de México (CDMX).  Trabajadores dedicados a la industria del reciclaje agremiados a la Confederación Nacional de Industriales de Metales y Recicladores (CONIMER) y el presidente nacional de dicha agrupación, Francisco Uriostegui, denunciaron que que el alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada, hoy inició una persecución en su contra, cerrando los negocios con lujo de violencia y sin ningún argumento jurídico para hacerlo. Por si fuera poco, envió personal que sin identificarse robaron mercancía que trasladaron a un deposito ubicado en la alcaldía de Iztacalco, para lucrar con ella y obtener beneficios personales, todo esto en represalia porque en campaña no fue apoyado políticamente por negocios dedicados al reciclado.

Francisco Uriostegui expresó:  «Necesitamos resaltar que la mayoría de las patrullas no contaban con placas e incluso algunas tenían micas de plástico para no ser reconocidas, aunado a esto, también hubo participación de vehículos particulares con estas mismas micas, en los cuales se transportaron policías y gente de la alcaldía. Denunciamos a Santiago Taboada por las irregularidades cometidas por  el personal de la demarcación que encabeza, que con toda impunidad se presentan sin identificación, golpean a los trabajadores, se roban la mercancía y cierran los negocios con el argumento de que están fuera de norma, pero no muestran documento alguno, como también lo responsabilizamos de lo que les pueda suceder a los trabajadores que se dedican a la actividad del reciclado en dicha demarcación a futuro».

Entre los involucrados, un sujeto golpeo, amenazó, agredió verbalmente a mujeres y humilló a los trabajadores, este sujeto fue reconocido como «El Jefe Goliat» (cuyo nombre es César Barrientos Deras), quién fue removido de su cargo en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de la Ciudad de México en 2016 y fue investigado por participar en un caso de trata contra 15 mujeres que se encontraban secuestradas y eran explotadas sexualmente en la alcaldía Benito Juárez, como también por participar en actos de corrupción; acusaciones  que quedaron en mera “presunción”.

No puede ser posible que sigan sucediendo este tipo de atropellos a plena luz del día, con toda impunidad, contra ciudadanos que no decidieron apoyar a algún candidato en campaña. A estas alturas, seguir viendo “revanchismo” político por parte de servidores públicos, como lo es el alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada, es algo ridículo y muestra lo pobre que un político puede ser.

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