Columnas

Dos más dos son cuatro, hasta para los chairos

Por: Manuel Solares

Cuando las obsesiones y las compulsiones se hacen crónicas, se llega a la neurosis colectiva, que puede transformar el entorno en un país invivible, dentro de un fanatismo obsesivo compulsivo. La necesidad de rescatar a la sociedad de la desigualdad brutal en que se encuentra, produce una confrontación que debe atenuarse.

Alrededor del conflicto de poder actual, se han definido dos tipos de fanáticos : los que promueven la defensa de los privilegios del pasado inmediato, y quienes creen que luchan contra ellos, ambos entrampados en el garlito de la transparencia, en la inacción contra la estabilidad del país.

De los dos bandos, el que tiene los objetivos y las banderas perfectamente definidos es el primero, el que lucha por su conservación, pues en el segundo bando existe  demasiado engaño, mucha ignorancia y desgraciadamente, una manipulacion exagerada desde el poder gubernamental , que llega al extremo de confundirlos.

No se sabe ya quién es quién. La inverecundia ha hecho presa de ambos. Demasiadas veces, los fanáticos del cambio no saben ni por qué ni para qué luchan, toda vez que a diario se demuestra que las viejas oligarquías ganan terreno cada vez más. Nunca se han ido, y siguen partiendo el bacalao, hablando en términos navideños.

La oligarquía del neoliberalismo es la secta imperante en todos los programas relevantes de obras de infraestructura, contratación para justificar programas sociales y loas en público de parte del Caudillo. Como ninguna buena fe se ha comprobado, tenemos que pasar los días observando los despropósitos del nuevo régimen.

Los fanáticos de la línea roja, del sector duro,se han reducido a meros espectadores del show mediático, muchas veces acompañando en minoría a los sectores rojos provenientes del underground. Son cada vez muchos más los miles de acarreados que traen desde las periferias y provincias circundantes que los muy pocos que acuden por sus propios medios.

Dígalo si no, el amlofest del Zócalo, con motivo del primer aniversario del arribo de Morena al poder formal. De los cuarenta mil asistentes al evento, costosisimo desde el ángulo que quiera verse, la mitad venía en los camiones de los estados avasallados y comprometidos. De la otra mitad, la tercera parte era de los suburbios de la Ciudad de México, más los acarreados que pudo llevar el Sindicato Nacional deTrabajadores…..

…. de la Educación, facción Cepeda,  y sólo la parte sobrante, unas cinco o diez mil personas llegaron por su propio pié. Ponga usted, diez mil asistentes absolutamente convencidos de la necesidad de su presencia. Una verdadera minoría en relación con lo presumido. Quien diga lo contrario no sabe de lo que está hablando.

Entre estas diez mil personas que llegaron en Metro o transporte público normal, no todo es trigo limpio. Muchos de ellos están en la nómina de la Cuarta Transformación, o participan indirectamente en negocios relacionados con el régimen. Son los pensantes. Lo demás, es simplemente relleno.

Sin embargo, a pesar de que la movilización social está haciendo agua, siguen atizandose las obsesiones y las compulsiones, como si las reglas democráticas no señalaran que una vez obtenido el poder, se debe gobernar para todos, sin exclusivismos , hostilidades ni discriminaciones‎. Menos con confrontaciones que pueden llevar al callejón sin salida de la lucha civil armada. A muchos podrá sonar ridículo el planteamiento,…

….. pero viéndolo bien, dentro de los sectores desplazados del Ejército y de las policías federales y preventivas, hay demasiada gente que se quedó chillando en la loma de la indigencia….y lo peor es que están armados, con las mismas armas que aprendieron a manejar con destreza. Para cada roto, un descosido.

Los presupuestos de los programas que deberían dedicarse a jóvenes y a población vulnerable, siguen siendo aprovechados para fines partidistas. Ésto puede ser más que un timo, es una verdadera pendejada. Como no existen reglas de operación, ni padrones depurados de beneficiarios , aquéllo es Jauja para los ganones.

‎Pero los llamados despectivamente por el propio Caudillo «chairos», están dispuestos desde su inconsciencia a seguir muriéndose en la raya, hasta donde el iluminado diga. Sin saber en qué callejón están metidos. Sin poder imaginar que el país está siendo destruido a ciencia y paciencia de los fanáticos.

La oligarquía sigue inmovible, reucperando espacios de acción donde se pueda. De las mil setecientas obras de arte prometidas por el Vicepresidente y gran Capitán del Salinismo-atracomulquismo, Carlos Slim, sólo quedaban hasta antier 147 para los próximos años.

Hoy son sólo diecisiete, pues no se puede más, aunque el dinero vaya a salir del presupuesto para que lo aplique un grupito de mercachifles que no pueden ofrecer ni reparto equitativo, ni distribución de la riqueza, ni mucho menos reactivacion del mercado interno.

A ningún chairo convencerian los números de la economía. La baja del producto nacional bruto, del crecimiento a ceros o a menos ceros durante casi todo el sexenio predecible, del número de ajusticiados en el país por la delincuencia organizada y protegida, ni la pérdida bestial de los empleos en la Cuarta Transformación.

Porque, desafortunadamente para ellos, dos más dos siguen siendo cuatro. Y ningún otro dato puede descalificar las cuentas que sacan todos los que de ésto saben. A ninguno convenceria que el Tren Maya fuera a ser financiado en el noventa por ciento con nuestros impuestos.

Los empresarios neoliberales, auténticos consentidos, la oligarquía del pasado y del presente, van a lo suyo: construirán, si es que les dan el dinero público, aeropuertos y carreteras, los viejos negocios de la explotación. Nadie se meterá en honduras. Todos recordarán el viejo consejo del demiurgo tlacotalpeño , el Picho Seco: no te avientes que está hondo.

Cualquier chairo que se respete deme recordar la sentencia de Marx: el capital es un animal miedoso. Por éso es el capital.

Y más lo es cuando goza de la protección y los halagos del poder, incapaz de remendar la plana.

¿No cree usted?

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