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El portaaviones Nimitz : ¿mensaje navideño de amistad?

Como siempre, los insultos y las agresiones vienen del otro lado. Google Maps acaba de dar a conocer las coordenadas 31.75469 y – 117.3991. Es la ubicación del regalito de Trump a los mexicanos. El portaaviones USS Nimitz, estacionado frente a las costas de Ensenada de la sagrada reelección Baja California.

Por fin asomó la cola del Imperio. Un insulto de la peor catadura que se recuerde. Si ya hace unos años habían estado submarinos gabachos en Mazatlan y aviones bombarderos en Santa Lucía, la de la Central Camionera aeroportuaria, éste es el colmo.

No creo que vengan a darse una vuelta por las playas chichimecas, ni a supervisar los cuidados a la vaquita marina, ni que se trate de un mensaje navideño de paz y amistad por parte de la peluca anaranjada. Los bombarderos nunca vienen a comer langostas con frijoles. Traen siempre las malas nuevas.

Es cosa de recordar las invasiones a Veracruz, las amenazas a la isla cubana durante la crisis de los misiles turcos, los avistamientos venezolanos cuando se trató de apoyar a Guaido, y un largo etcétera. No es un gesto de buenos amigos, y aunque se tengan otros datos, ésto está de preocuparse.

El portaaviones Nimitz sólo se dedica a amenazas de gran calado. Los gabachos lo enseñan cuando se trata de acojonar. Y parece que en México, este verbo ya tomó carta de naturalización. La Cuarta Transformación no ha dicho nada. Tal vez, más nos valga. Ojalá ya hagan algo para detener este entreguismo sin brújula, rumbo ni ritmo.

México, usted y yo lo comentamos hace muchos meses, dejó pasar la oportunidad para recibir las grandes inversiones rusas, chinas y orientales que estaban queriendo hacer los asiáticos, con tecnología y amplio empleo. En el camino, dejó pasar la oportunidad para hacerse de aliados que pudieran contrarrestar las amenazas gabachas. No estar solos.

A cambio de éso, por no sé qué conjuros, la Cuarta Transformación eligió el camino más rápido, la puerta más falsa: seguir como perrito faldero de los designios estadunidenses que nunca han aportado algo bueno. Nos agachamos sin compasión, nos entregamos toditos, y está es la prueba del error. La evidencia de que estamos seriamente equivocados. No se puede jugar al pipirigalllo con esos mentecatos.

En momentos de profunda división ciudadana, cuando nada prende, cuando los alcaldes de Ensenada y Tijuana son los peor evaluados, cuando se ejercita el músculo reeleccionista a través del gabachin Jaime Bolilla…¡nada más esto nos faltaba!

Y eso es lo que pasa, así sucede cuando los políticos le toman el pelo al pueblo. El interminable cuento de ahí viene el lobo, y cuando llega el animal ya es demasiado tarde para reaccionar. Ahora sólo falta que los chairos digan que los estadounidenses están de vacaciones, o que no es la primera vez que pasa.

Pero no es así, desafortunadamente. Le hemos tocado mucho los huevos al toro, hasta el límite del desequilibrio mental de los gobernantes, producto de su distorsión voluntaria de la realidad, de sus alucinaciones de que todo mundo está feliz, y que vamos muy bien. Sin motivo ni coherencia alguna, todo para saltar las trancas de la ineptitud y de la voracidad.

Comprobamos que los lunáticos sufren cambios de carácter o humor, son personas que tienen el carácter muy variable, que son impredecibles y que demuestran falta de sentido común y capacidad de reflexión, y en un país tan amenazado, así no se puede.

Pero el fanático político defiende con vehemencia sus opiniones y creencias, su propia verdad, su efímero poder. Su capacidad de razonamiento es escasa por éso es presa fácil de caudillos y politiqueros, defiende tesis falsas, es iracundo e impredecible.

Su capacidad de reacción es violenta e irracional, cuando no adocenada, servil. El fanático cree saberlo todo, se siente portador del poder divino para resolver problemas, sancionar, castigar o dar reversa, todo lo que encuentre a la mano.

El fanatismo es patrimonio de sistemas autoritarios y dictatoriales donde el chantaje, la represión y el miedo son utilizados para someter a la gente. Quienes no pueden acomodar sus ideas al fanatismo son considerados enemigos, y exponen su estabilidad psíquica, física y social a serios peligros que pueden terminar en la cárcel o en la muerte.

En psicología a los fanáticos políticos se les ubica en el grupo de personas inseguras que tratan de compensar sus sentimientos de inferioridad por la fuerza, el chantaje o la mentira. Su escasa capacidad de razonamiento no les permite pensar, generar ideas ni respuestas.

Los fanáticos y manipuladores requieren siempre de incondicionales para, a través de un discurso ofensivo- burlesco y populista de izquierda o derecha desviar la atención del fracaso, como se puede apreciar a todas nuestras anchas todos los días, a toda hora, aquí en este rancho grande.

Decía Jacinto Benavente: «El honor no se gana en un día para que en un día pueda perderse. Quien en una hora puede dejar de ser honrado, es que no lo fué nunca». Los auténticos líderes luchan por el progreso de sus pueblos. Sus objetivos son claros, reconstruir países devastados, no entregarlos a los peores postores.

El trapaceo, el embuste para poder gobernar en solitario. Aprovechar la ignorancia, la falta de experiencia y la indefension para imponerse a toda costa y a cualquier precio. Aunque el precio a pagar sea perder la soberanía y la poca independiente que nos quedaba.

Representar los intereses extranjeros con piel de oveja. Aparentar valentía y honestidad, predicar proteger a los humildes. Beatriz Gutiérrez Mueller clavó la pica en Flandes, queriendo o sin querer: «el país es plural, el pensamiento único es política propia de los déspotas «. Y a otra cosa Mariposa.

‎Ojalá el portaaviones Nimitz haya pasado a cargar combustible nuclear. Si no es así, estamos en el inicio del p,roconsulado artero y violento. ¡Todo por no estudiar!

¿No cree usted?

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